«Que no se nos mire solo como migrantes , números o documentos, sino como personas con historia , con sueños, con familias y con esperanza»: Esta fue la petición que expresaron este viernes ante León XIV los migrantes del centro de acogida Las Raíces de Tenerife , que agradecieron al pontífice «su corazón cercano» con el drama migratorio.
En el último día de su viaje a España, León XIV visitó Las Raíces, donde ha escuchado el testimonio de Theodor Faye , nigeriano, y la joven Bousso Diouf , en representación de los usuarios que se alojan en este centro gestionado por la organización de trabajo social Accem, en el que se atienden las necesidades básicas y se da orientación a las personas que llegan a las isla siguiendo la llamada ruta canaria , que va desde África occidental a las islas Canarias, en el Atlántico y es la más mortífera del mundo.
«No pedimos privilegios; no pedimos compasión, pedimos respeto, humanidad y la oportunidad de vivir con dignidad «, reivindicó Diouf ante el papa.
Y añadió: «Nuestra humanidad debe estar siempre por encima de cualquier condición legal «.
No hubo referencias expresas en el acto de Tenerife pero hoy entra en vigor el Pacto de Migración y Asilo en la UE , que supone la mayor reforma desde la gran llegada migratoria a Europa de 2015, y entre cuyas novedades destacan medidas de blindaje fronterizo, de disuasión y de aceleración de expulsiones de personas migrantes , además de ayudas a países bajo mayor presión migratoria, como España.
En Las Raíces, los migrantes agradecieron a León XIV su sensibilidad y escucha.
«Gracias por escuchar a las personas migrantes , a las familias que dejaron su país y empezaron empezamos una nueva vida lejos de casa.
Muchas veces el camino es difícil.
«Hay miedo, tristeza y también soledad, pero sus palabras nos dan fuerza y esperanza para seguir adelante», dijo Faye.
Diouf, que se presentó «en nombre de muchas personas emigrantes que han dejado atrás su hogar, su familia y su vida buscando seguridad, paz y dignidad «, recordó: «Venimos de países donde la pobreza, la violencia, la guerra, la persecución y la falta de oportunidades nos obligaron a partir».
«Nadie abandona su tierra, su familia y sus raíces por voluntad propia cuando puede vivir en paz.
Dejamos atrás nuestros recuerdos, nuestros seres queridos y una parte de nuestro corazón , con la esperanza de encontrar una vida mejor», dijo esta mujer.
Recordó que «el camino hasta llegar aquí no fue fácil.
El trayecto estuvo lleno de miedo, dolor e incertidumbre.
Cruzar rutas peligrosas, especialmente el océano Atlántico hacia Canarias, significa enfrentarse al hambre, al frío, a la desesperación y, muchas veces, a la muerte.
«Muchos hermanos y hermanas perdieron la vida en el mar, y otros siguen sufriendo en silencio, víctimas de mafias que se aprovechan de la necesidad y del sufrimiento humano», añadió, por lo que hizo una «petición sencilla pero profundamente humana»: » Dignidad «.
«Pedimos que las fronteras no se conviertan en muros de indiferencia.
Que no se nos mire solo como emigrantes, números o documentos, sino como personas con historia , con sueños, con familias y con esperanza.
Nuestra humanidad debe estar siempre por encima de cualquier condición legal «.
En este centro la mayoría de los alojados actualmente son de Senegal, Gambia y Mali ; todos han llegado a Canarias en cayuco y suelen permanecer alrededor de uno o dos meses antes de ser trasladados a otros lugares de acogida en la península.
Las personas acogidas son todas mayores de edad y han llegado en cayucos o pateras.
Son ahora 685, pero ha habido épocas en las que se han alcanzado cifras de entre 2,000 y 3,000, sobre todo en 2024, cuando hubo un repunte en la llegada de embarcaciones.
Fehaciente, fidedigno y fácil.
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