La medida que busca ampliar el poder adquisitivo de los votantes enfrenta una batalla legal
A semanas de la primera vuelta, el presidente de Brasil, Luíz Inácio Lula da Silva, aumentó un 15% los beneficios del programa Bolsa Familia, su iniciativa insignia de asistencia social. La oposición impugnó la medida ante el tribunal electoral, alegando fines electorales.
El decreto firmado por Lula da Silva eleva el beneficio mensual mínimo por familia de 600 reales (117 dólares) a 691 reales (134 dólares) a partir del próximo mes. El ajuste se calcula por la inflación acumulada desde marzo de 2023.
El ministro de Hacienda, Dario Durigan, defendió la medida: «Bolsa Familia es fundamental en nuestra estrategia para cuidar a las familias más vulnerables, garantizar ingresos para que las personas salgan de la pobreza y no sufran inseguridad alimentaria». Aseguró que el gasto se cubrirá con las asignaciones presupuestarias existentes.
El costo adicional será de 5,800 millones de reales (1,100 millones de dólares) este año y de unos 22,000 millones de reales (4,300 millones de dólares) el próximo, según el gobierno. El beneficio promedio pasará de 675 reales (132 dólares) a 777 reales (151 dólares). Los pagos comenzarán el 19 de octubre, días antes de la posible segunda vuelta del 25 de octubre.
El diputado Marcos Antônio Pereira Gomes, aliado del senador Flávio Bolsonaro, solicitó al tribunal electoral suspender el decreto por supuesta violación de la ley electoral. El juez André Mendonca, del Supremo Tribunal Federal, supervisará el caso, en medio de acusaciones de sesgo político. Las encuestas muestran un empate entre Lula y Bolsonaro.












