La falta de agua.
Listín Diario Santo Domingo Oeste es el epicentro de cambios significativos a nivel social, construcción de desniveles, transporte público y avances en abastecimiento eléctrico.
Aun así, dos mujeres residentes en Hato Nuevo de Manoguayabo dicen “no ver la ayuda del gobierno”.
Dora Tamares Agüero es una madre soltera que vive en Hato Nuevo con sus dos hijas y lucha con diversas enfermedades; comentó a reporteros del LISTÍN DIARIO las dificultades que atraviesa día tras día.
“Soy diabética, tengo presión alta y ahora una enfermedad en los huesos que ni se sabe lo que es, tengo piedras en los riñones y una desviación en la columna”, explicó.
Al hablar del trabajo, Tamares reconoció que es empleada doméstica; “atiende chiripitas en varias casas” que afirma no solventan los gastos de sus hijas o sus medicaciones.
“Trabajo en varias chiripitas limpiando casas, pero eso no da para mucho.
Me mantengo trabajando para poder costear mis medicamentos y sacar a mis hijas adelante”, dijo.
Las niñas de Dora tienen 13 y 9 años; ambas van a la escuela pública de su comunidad y son el recordatorio de su madre de que debe “salir adelante”.
“Mis niñas son de 13 y 9 años, siguen estudiando y debo seguir adelante a pesar de todo; la vida no es fácil, pero es mi responsabilidad.
“Mis niñas son de 13 y 9 años, siguen estudiando y debo seguir adelante a pesar de todo; la vida no es fácil, pero es mi responsabilidad. Nunca he recibido tarjetas de solidaridad, aunque las he ido a buscar cuando las están dando”, comentó Dora.
Con dicho comentario coincide Leonarda Elvironova, vecina de Dora que vive en Palavé de Manoguayabo; la misma padece de una enfermedad no identificada que la mantiene en una silla de ruedas.
Pasa el día escuchando la radio y mirando a las personas pasar frente a su casa.
Leonarda trabajaba limpiando casas antes de quedar postrada hace tres años.
“Tuve que dejar de trabajar después de caer en silla de ruedas; ahora solo trabaja mi esposo”.
Su pareja trabaja como bucero recolectando material reciclable de camiones de basura y no siempre obtiene lo suficiente para los gastos diarios.
“Aquí compramos agua diario, tenemos que comprar comida también y no todos los días mi esposo consigue (dinero)”, dijo.
En busca de mejorar su salud, Leonarda empezó citas médicas en el hospital Darío Contreras, pero (sin ella entender su diagnóstico) le indicaron una prótesis en su pierna derecha, procedimiento que ella no puede costear y no cubre su seguro subsidiado.
“Fui al Darío Contreras varias veces y lo que dijeron es que tengo que ponerme una prótesis cuando yo ni dinero tengo para el pasaje de ir al médico y el seguro no cubre nada de eso, no he podido volver más”, afirma.
Leonarda explicó que el dolor en su pierna es constante, compra calmantes que la ayudan a sobrellevarlo, pero desde hace varios meses dejó de adquirirlos porque “no dan los chelitos”.
Otro aspecto mencionado por la residente de Palavé son las ayudas del gobierno: Yo veo a veces cómo pasan del gobierno trayendo fundas y aquí no llegan; yo no tengo tarjeta del gobierno ni recibo ayudas, pero estamos a la buena de Dios.
Las calles de Palavé intervenidas con tuberías.
José Alberto Maldonado Ambas declaraciones se suman a las protestas de residentes de Manoguayabo sobre el desabastecimiento acuífero en la zona; muchos explicaron que deben comprar agua a diario a camiones de compañías privadas.
La Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) atendió al clamor de la comunidad a través del reportaje de LISTÍN DIARIO y atestiguaron sus avances en la zona, que inició con la colocación de tuberías subterráneas para el paso del agua.
Mientras tanto, tienen que comprar agua, un gasto que se suma a los problemas de electricidad, de salud, falta de empleos y alimentación para los miembros de las familias.
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