Universidad de Utrecht y CDC analizan patógenos en perros y gatos
Un estudio de la Universidad de Utrecht encontró que 45% de los gatos y 75% de los perros examinados portaban potenciales patógenos zoonóticos. Aunque los CDC advierten sobre bacterias, parásitos y hongos, la evidencia no confirma que dormir con mascotas enferme automáticamente a las personas.
Dormir con el perro o el gato es una práctica común en muchos hogares, pero la convivencia estrecha puede aumentar la exposición a microorganismos capaces de causar enfermedades en determinadas circunstancias. La evidencia científica, sin embargo, no sostiene que compartir la cama con una mascota enferme automáticamente a una persona.
Un estudio realizado por investigadores vinculados con la Universidad de Utrecht, en Países Bajos, analizó perros y gatos domésticos y encontró que 45% de los gatos y 75% de los perros examinados dieron positivo a uno o más potenciales patógenos zoonóticos. El hallazgo no significa que todos esos microorganismos causen enfermedad en sus dueños ni que dormir con las mascotas sea, por sí mismo, una práctica peligrosa. Los científicos destacan que los animales pueden portar microorganismos sin presentar signos visibles.
Estudio revela patógenos en el 75% de los perros y el 45% de los gatos
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) también advierten que perros, gatos y otros animales pueden transportar bacterias, parásitos, hongos y otros agentes infecciosos aun cuando parezcan saludables. Entre los riesgos asociados al contacto cercano aparecen algunas infecciones de la piel, como la tiña, una infección causada por hongos que puede producir lesiones circulares, enrojecimiento y picazón. También existen parásitos y microorganismos que pueden transmitirse mediante el contacto con heces, saliva, heridas, superficies contaminadas o vectores como las pulgas.
Una revisión publicada en la revista Emerging Infectious Diseases, de los CDC, señaló que las infecciones zoonóticas adquiridas al dormir con una mascota son poco comunes, aunque existen casos graves documentados. Los expertos prestan especial atención a las personas con mayor vulnerabilidad, entre ellas niños pequeños, adultos mayores y personas con sistemas inmunitarios debilitados. Para estos grupos, las medidas de prevención pueden ser particularmente importantes.
El riesgo no depende únicamente de que el animal duerma en la misma habitación. Puede aumentar cuando existe contacto directo con saliva, heces, secreciones, heridas, parásitos o superficies contaminadas. Por ejemplo, permitir que una mascota lama una herida abierta, la boca o el rostro puede facilitar el contacto con microorganismos presentes en su cavidad oral. Los CDC recomiendan evitar que los animales laman la cara y aconsejan lavar con agua y jabón las zonas que hayan tenido contacto con saliva, especialmente cuando existen heridas. Las pulgas también representan una vía diferente de exposición, ya que determinados agentes infecciosos pueden transmitirse mediante vectores. Por ello, mantener al animal protegido contra pulgas y garrapatas forma parte de las recomendaciones veterinarias y de salud pública. La evidencia científica no indica que toda persona deba dejar de dormir con su perro o gato. El riesgo depende de múltiples factores, como el estado de salud del animal y de la persona, el control de parásitos, la higiene y el tipo de contacto. Los especialistas recomiendan mantener controles veterinarios periódicos, vacunas al día cuando correspondan, desparasitación indicada por el veterinario.











