El tercer tomo rescata la historia del 1J4 y responde a la tendencia de desacreditar a la izquierda nacional
El próximo lanzamiento del Tercer Tomo de las Memorias de Fidelio Despradel, anunciado por Chiqui Vicioso, revive la gesta del 1J4 y plantea un debate sobre el rol de la juventud en la política dominicana actual.
Dentro de unos meses, Fidelio Despradel pondrá a circular el Tercer Tomo de sus Memorias, según dio a conocer Chiqui Vicioso en un artículo de opinión. La publicación busca completar un esfuerzo ante la tendencia, que la autora atribuye a medios tradicionales y a medios dominados por ‘progresistas’, de desacreditar todo lo que la izquierda nacional ha construido y aportado al proceso de democratización nacional desde el ajusticiamiento de Trujillo.
Vicioso sostiene que ese esfuerzo sistemático tiene un objetivo claro: sentar la base para el surgimiento de una juventud sin ideales, preocupada solo por su avance personal, indiferente a la situación de las grandes mayorías, al destino político nacional y, muchas veces, mercenaria. Menciona como ejemplo a jóvenes que avergüenzan a su generación con intentos de asaltar al Estado o de enriquecerse ilícitamente a través de la política.
Las memorias de Despradel narran cómo un grupo de entonces muchachos de la clase media dominicana, sin formación política ni teórica, integró el 1J4 (14 de Junio) y protagonizó la gesta de Constanza, Maimón y Estero Hondo. El texto detalla las edades de figuras como Enrique Jiménez Moya (34), Horacio Julio Ornes (27), Juan de Dios Ventura (29), Delio Gómez Ochoa (30), Mayobanex Vargas (23), Pablito Mirabal (14), Manolo Tavárez (29), Minerva Mirabal (34), María Teresa (25), Sina Cabral (24) y Juan Germán Arias (27). Fidelio Despradel tenía 21 años al ingresar al 1J4.
El historiador Roberto Cassá calificó a esa organización como ‘la más íntegra (entre 23 y 35 años) que ha existido en la República Dominicana’. Vicioso subraya que no militaron por preseas personales, sino con rústicos instrumentos teóricos y políticos en una dictadura que los aislaba del mundo. Para la juventud actual privada de referentes morales y éticos, dice, son esas memorias. Y agrega que si los ‘influencers’ supieran cuánto pueden contribuir a la preservación de la vida, humanización y dignificación de su generación y del país, sus textos serían un canto a la fraternidad, la solidaridad y la belleza.










