El Nacional Creado: 29.05.2026 | 12:51 Actualizado: 29.05.2026 | 12:51 Hay una preocupación que crece cada día entre los habitantes del Gran Santo Domingo y el Distrito Nacional: cuando comienza a llover, miles de familias sienten miedo.
Miedo de quedar atrapadas en una avenida inundada.
Miedo a perder sus vehículos bajo el agua.
Miedo de no poder regresar a casa.
Miedo de que una simple lluvia vuelva a paralizar la ciudad.
La lluvia, que debería representar vida y esperanza, se ha convertido para muchos capitaleños en sinónimo de angustia.
Y lo más preocupante es que ya no hablamos solamente de tormentas extraordinarias.
En muchas ocasiones basta una lluvia moderada para que aparezcan inundaciones repentinas en calles, avenidas, túneles, elevados, plazas comerciales y sectores completos del Gran Santo Domingo.
Ya los ciudadanos conocen las zonas críticas.
Saben cuáles avenidas colapsan primero, cuáles calles se convierten en ríos y dónde los vehículos corren peligro de quedar sumergidos.
Eso demuestra que el problema dejó de ser ocasional para convertirse en una amenaza permanente para la calidad de vida de la capital dominicana.
Durante años, ingenieros, urbanistas, ambientalistas y comunicadores han advertido sobre una realidad evidente: el crecimiento desordenado de edificaciones y torres ha ido reduciendo enormemente la capacidad natural de absorción del suelo.
Donde antes existían patios, jardines y casas con áreas verdes, hoy predominan grandes estructuras de concreto y extensas zonas asfaltadas.
La ciudad ha crecido hacia arriba, pero sin que ese crecimiento siempre vaya acompañado de una ampliación proporcional del sistema de drenaje pluvial y alcantarillado.
Angel Puello angelpuello@gmail.com Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación Lo más reciente Tomás Vidal Rodríguez Agencia EFE Ronny Mateo Shawell Peña Tomás Vidal Rodríguez.











