La base naval en Ushuaia: un pulso geopolítico entre Argentina, EE.UU. y China
El gobierno de Javier Milei reactivó la construcción de una base naval integrada en Ushuaia y anunció sanciones contra la explotación petrolera en las Malvinas, en un contexto de creciente interés de Estados Unidos y China por el Atlántico Sur. La obra, iniciada en 2022, está paralizada y solo tiene un 9,13% de avance.
En el extremo sur de Argentina, frente a las aguas del Canal Beagle, una platea de hormigón de 2.500 metros cuadrados yace inmóvil en un predio de 38 hectáreas sin acceso público. Es el esqueleto de la futura base naval integrada argentina, un proyecto que el presidente Javier Milei reflotó la semana pasada tras años de postergaciones. El anuncio incluyó «endurecer las sanciones y penas» contra la explotación petrolera en las islas Malvinas, bajo control británico y cuya soberanía reclama Argentina.
Miles también prometió avanzar con una base destinada a reforzar la proyección argentina hacia la Antártida, en una zona estratégica próxima a los pasos que conectan los océanos Atlántico y Pacífico, y que concentra un creciente interés de Estados Unidos y China. El mandatario habló en el marco del rechazo argentino al proyecto petrolero británico «Sea Lion» cerca de Malvinas, días después de que su par estadounidense, Donald Trump, no descartara reconsiderar la neutralidad de su país sobre el diferendo por Malvinas.
La obra civil, cuya piedra fundamental fue colocada en 2022 por el gobierno de Alberto Fernández, solo registra las fundaciones y una platea de hormigón que representan el 9,13% del total, según información oficial. Se ubica cerca del aeropuerto y a unos 5 km del centro de Ushuaia, capital de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. El gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, opositor a Milei, respalda la construcción pero condiciona su apoyo: «La apoyamos siempre y cuando no implique la participación de otros países», dijo a tras recibir a los ministros de Exteriores y Defensa, Pablo Quirno y Carlos Presti.
El analista y excombatiente de Malvinas Daniel Guzmán estima que el objetivo central es «consolidar esa presencia antártica» y que la base no solo serviría para patrullar con buques y aviones, sino que tendría capacidad para prestar servicios a otras armadas. La posible vinculación de Estados Unidos con la base generó controversia en 2024, cuando Milei se reunió en Ushuaia con la entonces jefa del Comando Sur, Laura Richardson, y afirmó que la base convertiría a «nuestros países» en puerta de entrada a la Antártida. Semanas después, su gobierno aclaró que no se trataba de una base combinada, y el portavoz presidencial Adrián Ravier insistió recientemente en que el proyecto es «cien por ciento argentino». Las visitas estadounidenses continuaron: en abril de 2025, el entonces jefe del Comando Sur, Alvin Holsey, recorrió instalaciones navales de Ushuaia y recibió informes sobre pro












