Caso con video amenazante revela la urgencia de reformar políticas de protección a víctimas en RD
Una mujer de nacionalidad haitiana sobrevivió a un ataque con arma blanca por su expareja en Santiago, un hecho que reaviva el debate nacional sobre la violencia de género y la necesidad de fortalecer la respuesta estatal.
Un nuevo caso de violencia machista estremece al país. Una mujer de nacionalidad haitiana fue atacada con arma blanca por su expareja la tarde de este sábado en el sector La Noriega, Santiago. La víctima, aún no identificada oficialmente, sufrió múltiples heridas y fue llevada al Hospital Regional Universitario José María Cabral y Báez, donde permanece bajo atención médica y estable, desmintiendo versiones preliminares que hablaban de su muerte.
El presunto agresor, quien sería dominicano y se dedica al motoconcho y a labores de carga en una finca local, se entregó a las autoridades. En un hecho que ha generado indignación, el hombre grabó un video desde la vivienda donde ocurrió el ataque, mostrando las paredes ensangrentadas y lanzando un mensaje escalofriante: ‘Yo te dije. Yo te estaba buscando el lado y tú no quisiste, poniéndome las cosas difíciles. Ya yo fracasé. Ya ahí está tu gusto para que bebas y goces. Ya tú sabes’. Las autoridades investigan la autenticidad del video y el móvil del ataque.
Este caso se suma a una preocupante tendencia de feminicidios y agresiones en República Dominicana, lo que ha llevado a organizaciones de la sociedad civil y a la diáspora a exigir acciones concretas. La violencia de género no distingue nacionalidad ni estrato social, y este incidente, que involucra a una mujer haitiana, pone de relieve la vulnerabilidad de las migrantes ante la falta de redes de apoyo y protección.
La Policía Nacional continúa las investigaciones para esclarecer los hechos y determinar la situación jurídica del agresor. Mientras tanto, el país observa con preocupación cómo la violencia machista sigue cobrando víctimas, y se renueva el llamado a implementar políticas públicas efectivas, campañas de concienciación y un sistema de justicia que garantice la protección de todas las mujeres, independientemente de su origen.












