
El hallazgo alemán abre vías para entender la latencia y el daño neurológico del virus
Un equipo de investigadores del Centro Max Delbrück de Medicina Molecular y del Centro Médico Universitario de Hamburgo-Eppendorf (Alemania) ha recreado en organoides de piel humana con vello la progresión de la infección por el virus del herpes simple tipo 1 (VHS-1), según un artículo publicado en Science Advances.
El VHS-1 afecta a una gran parte de la población mundial y, aunque sus brotes labiales suelen curarse en dos semanas, el virus permanece latente en las células nerviosas sensoriales de la cara. En ocasiones se desplaza al sistema nervioso central y provoca una inflamación cerebral que puede poner en peligro la vida. También se investiga si su persistencia de por vida en el sistema nervioso podría contribuir al Alzheimer.
El avance científico consistió en utilizar organoides de piel humana con vello para cartografiar cómo se propaga el virus y qué moléculas de señalización liberan las células infectadas a sus vecinas. La piel tiene una estructura en capas: epidermis con queratinocitos, dermis con fibroblastos y folículos pilosos atravesándolas, además de fibras nerviosas sensoriales.
Los organoides cutáneos de los grupos de Manja Czech-Sioli y Nicole Fischer permitieron estudiar la infección en un modelo con todas esas capas. «Los cultivos celulares planos revelan cómo se comportan los virus en un solo tipo de célula. Estos organoides contienen muchas de las características de la piel humana real: células epidérmicas, dérmicas, folículos pilosos y células de tipo nervioso. Son un modelo más adecuado para comprender cómo progresa la infección por el VHS-1», detalla Czech-Sioli, investigadora del Centro Médico Universitario de Hamburgo-Eppendorf.
El equipo halló que los fibroblastos de la dermis albergan grandes cantidades de virus en las primeras fases, mientras que los queratinocitos basales y varios tipos de células de los folículos pilosos contenían cantidades relativamente menores de VHS-1, incluso con células infectadas cerca. El virus llega mucho más tarde a los folículos pilosos y a las neuronas sensoriales, lo que indicaría que ambos tipos de células podrían tener cierta resistencia intrínseca al virus.











