LIMA. – Perú se prepara para el escenario más adverso ante la posible llegada de un fenómeno de El Niño de intensidad extraordinaria, que podría afectar a unos 1,2 millones de personas a nivel nacional a partir de noviembre, informó el jefe del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), Luis Enrique Vásquez.
El funcionario explicó a medios extranjeros acreditados en el país que las autoridades trabajan sobre la base del peor escenario posible, tomando como referencia los efectos registrados durante los episodios más severos de El Niño en las décadas de 1980 y 1990.
El fenómeno se caracteriza por un calentamiento anómalo del Pacífico Este Tropical, que puede provocar lluvias intensas en la costa norte de Perú y Ecuador, con riesgo de inundaciones, desbordamientos de ríos y huaicos.
Según el último reporte del Estudio Nacional del Fenómeno de El Niño (Enfen), el evento previsto para los próximos meses podría alcanzar una intensidad entre fuerte y extraordinaria, mientras que sus efectos más severos se esperan entre noviembre de este año y febrero de 2027.
Ante este panorama, Indeci ha establecido como una de sus principales prioridades la limpieza de los cauces de los ríos ubicados en las zonas de mayor riesgo. También trabaja en el abastecimiento de alimentos y otros productos de primera necesidad para responder ante eventuales emergencias.
Vásquez señaló que actualmente existen 536 puntos críticos identificados en el territorio peruano donde se requiere intervenir con rapidez. Entre ellos se encuentra el río Piura, cuyo cauce permanece «colmatado» y que históricamente ha sufrido desbordamientos durante los episodios fuertes de El Niño.
El funcionario advirtió además sobre el riesgo que representa el crecimiento de asentamientos en quebradas que anteriormente no habían registrado activaciones por lluvias y que podrían convertirse en zonas peligrosas durante el próximo evento.
La temperatura del mar constituye otro indicador de preocupación, al encontrarse entre 3,5 y 5 grados Celsius por encima del promedio histórico, de acuerdo con Vásquez.
Las autoridades también cuentan con un sistema de alerta temprana que permite enviar avisos directamente a los teléfonos móviles de las personas ubicadas en zonas determinadas cuando se detecta un incremento peligroso en el caudal de los ríos cercanos.
Los posibles daños económicos también generan preocupación. Una estimación de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM) calcula que las pérdidas materiales podrían superar los 3.000 millones de dólares, mientras que el impacto sobre el producto interno bruto (PIB) peruano podría situarse entre 0,8 % y 1 %.
Kiel Arroyo, docente de Economía y Gestión Ambiental de esa universidad, advirtió que uno de los principales riesgos para la economía sería un «shock» de oferta y fiscal provocado inicialmente por daños o interrupciones en la infraestructura, con efectos posteriores sobre sectores como la pesca, la agricultura, la construcción y otros activos físicos.











