Desde que Listín Diario propusiera la iniciativa “Diálogos para la Convivencia Barrial” como “una estructura de mediación entre el barrio y la autoridad, para ir fortaleciendo una cultura de resolución pacífica de conflictos y atención oportuna a las necesidades de esos vecindarios”, cada vez más, diferentes personalidades, sectores, colectivos e instituciones (privadas y públicas) se adhieren a la iniciativa y expresan su apoyo.
Poco más de un mes después, la iniciativa no sólo va tomando forma, también presencia.
Con la realización del primero de ellos –en Los Alcarrizos– se probó un modelo, y, con la presencia de comunitarios y autoridades, se validó una iniciativa; una que volvió a ser refrendada en un segundo encuentro de planificación realizado el pasado domingo.
En toda democracia, la gobernabilidad es un proyecto compartido que es responsabilidad de todos, de ahí que los ciudadanos no pueden ser apáticos e indiferentes a los problemas de la sociedad.
Plantear soluciones a problemas nacionales e involucrarse en las mismas, no implica cuestionar la responsabilidad indelegable del Estado (y del gobierno) de hacer frente a esos problemas; porque, en una sociedad democrática plena, más allá del Estado, todos los ciudadanos somos colaterales (activos o pasivos) de la inacción del gobierno, aunque también podemos ser sujetos prácticos en la construcción de respuestas.
Satisface ver el amplio apoyo concitado por la iniciativa y la diversidad de los actores que la endosan, porque, aunque difieren en niveles de institucionalidad, organización, naturaleza, mandatos, fines, ideologías o creencias, el convencimiento de que juntos podemos trabajar por un mejor país para todos, es el pegamento que mejor garantiza la cohesión social.
Los datos que aporta la Procuradora General Yeni Berenice Reinoso son perturbadores, pero reflejan una realidad que nos desafía como sociedad: “Más del 58% de los casos de homicidio ocurren por conflictos sociales”.
Es decir, detrás de las frías y lamentables estadísticas de homicidios que exhibe el país, más allá del componente de seguridad ciudadana, respuesta institucional, presupuestos o políticas públicas, también existe un componente social; uno que es consecuencia y manifestación de un problema mayor que lleva tiempo incubándose, que es la pérdida de la convivencia social como fundamento esencial del orden, más allá de las leyes o el Estado.
Vivir en sociedad supone reglas y normas, pero también valores, principios, creencias.
Sin estos últimos, los primeros resultan insuficientes para mantener el edificio social en pie, de ahí que la iniciativa del Listín y de su director, don Miguel Franjul, más que un cuestionamiento al Estado o al gobierno, es un llamado a toda la sociedad; uno que busca despertar lo mejor que cada dominicano lleva dentro de sí; un llamado que está siendo escuchado, cada vez más.
Que estos diálogos se constituyan en puentes de entendimiento y canales de soluciones, porque detrás de todo gran problema nacional, está la falta de convivencia social.
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