Mientras en el mundo las memorias de periodistas son bestsellers, en RD son excepción; el caso de Katharine Graham y María Ressa.
En Estados Unidos y otras naciones, las memorias de periodistas como Katharine Graham y María Ressa se convierten en éxitos editoriales y referentes de lucha por la libertad de prensa. En República Dominicana, sin embargo, son escasas y el país aún no aprovecha esta tendencia para reflexionar sobre su historia reciente.
La publicación de memorias por periodistas es un género consolidado en el mundo, con obras que han marcado hitos. En República Dominicana, solo casos aislados como Rafael Molina Morillo o Bernardo Vega han incursionado en el género, mientras que figuras influyentes del siglo XX no dejaron testimonios autobiográficos. Esta ausencia limita la comprensión de la evolución del periodismo y la política nacional.
El mercado editorial internacional muestra un interés creciente por estas narrativas, con una notable presencia femenina. Ocho de los diez libros más vendidos sobre periodistas en Amazon son de autoras, como la biografía de Anna Wintour o ‘Starry and Restless’ sobre Martha Gellhorn. Este fenómeno refleja una demanda por historias de resiliencia y liderazgo, algo que podría replicarse en RD para visibilizar a nuestras propias figuras.
María Ressa, premio Nobel de la Paz 2021, ejemplifica cómo las memorias pueden ser un arma contra la autocracia. Su libro ‘Cómo oponerse a un dictador’, que narra su lucha en Filipinas bajo Duterte, resuena en América Latina, donde la democracia y la prensa enfrentan desafíos. Para República Dominicana, estas obras ofrecen lecciones sobre la importancia de proteger la libertad de expresión.
Katharine Graham, con su obra ‘Personal History’, es un ícono de cómo una mujer puede transformar un medio y enfrentar crisis como Watergate. Su historia, que le valió el Pulitzer, inspira a nuevas generaciones de periodistas dominicanos, especialmente mujeres, a asumir roles de liderazgo y contar sus propias batallas por la verdad.
La diáspora dominicana también puede encontrar en estas memorias un puente para conectar con sus raíces y comprender los desafíos del periodismo en la isla. El auge global de este género es una oportunidad para que RD impulse la creación de archivos y relatos que preserven la memoria histórica del país, tanto en casa como en el exterior.









