McKinsey revela tendencias que transforman la agricultura mundial y latinoamericana
Un estudio global de McKinsey & Company muestra que los productores agrícolas moderan sus inversiones ante la volatilidad de costos y riesgos climáticos, mientras crece la adopción de inteligencia artificial y herramientas digitales. El informe, que amplía su alcance a China, Perú y España, ofrece un panorama de la agricultura internacional con implicaciones para mercados como el dominicano.
El Global Farmer Insights 2026, cuarta edición del estudio bienal de McKinsey, recoge las perspectivas de 5,500 agricultores de diez países y fue realizado entre abril y julio de 2026. Uno de los principales hallazgos es la moderación del gasto: las expectativas netas de inversión disminuyeron 24 puntos porcentuales respecto a 2024, aunque la mayoría aún planea aumentar su gasto en los próximos 12 a 18 meses.
La preservación de liquidez se ha convertido en prioridad, y los productores evalúan con mayor rigor el retorno de cada inversión. Fertilizantes y equipos agrícolas están entre las primeras áreas donde se reducen o posponen desembolsos cuando los márgenes se estrechan. El informe señala que estas categorías podrían experimentar una recuperación importante cuando mejore la rentabilidad, creando potencialmente una demanda acumulada para los proveedores del sector.
La presión no es uniforme. En Europa y Norteamérica, los costos de los insumos figuran entre las principales preocupaciones; en América Latina, los eventos climáticos extremos son el principal riesgo para la rentabilidad, citado por el 58% de los agricultores consultados en la región. El estudio también identifica desafíos vinculados con precios de insumos, disponibilidad de agua y presiones relacionadas con plagas y resistencia.
Para mercados agrícolas del Caribe, estos resultados aportan una referencia relevante sobre cómo fenómenos globales y regionales pueden modificar las decisiones de producción e inversión. El estudio no incluye una muestra específica de República Dominicana, por lo que sus resultados no deben interpretarse como una medición del productor dominicano; sin embargo, permiten observar tendencias que están transformando la agricultura internacional y latinoamericana.











