El conflicto más letal en Europa desde la IIGM entra en su quinto año sin solución
El presidente ruso, Vladimir Putin, descartó un alto el fuego inmediato en Ucrania y reiteró que el único plan de paz viable es el que acordó con Donald Trump en Anchorage, mientras la guerra entra en su quinto año como la más sangrienta en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
Durante un encuentro con representantes de las principales agencias de noticias mundiales, entre ellas EFE, en el Palacio de Constantino en las afueras de San Petersburgo, Putin argumentó que las fuerzas rusas avanzan cada día y se hacen con el control de nuevas localidades, por lo que en esas condiciones la parte ucraniana querría que Moscú detuviera el avance. «Para empezar las negociaciones no hay necesidad de cesar las acciones militares», subrayó.
Esta postura contrasta con la evolución de otros conflictos contemporáneos, como el que enfrenta a Israel con Hamas e Hizbulá, y el que Washington y Tel Aviv libran contra Irán, donde han sido posibles momentos de desescalada e incluso treguas duraderas pese a los abismos entre las partes. En cambio, la nueva estrategia ucraniana de ataques con drones y misiles contra instalaciones petrolíferas, centros logísticos y líneas de abastecimiento en el interior de Rusia ha provocado una escalada destructiva con bombardeos indiscriminados contra objetivos civiles ucranianos.
Putin insistió en que el único plan de paz válido sigue siendo el acordado con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la cumbre bilateral de Anchorage (Alaska, EE.UU.) hace algo menos de un año, rechazado por Kiev y la Unión Europea. La exigencia central es que el Ejército ucraniano se retire de todo el territorio que todavía ocupa en la región del Donbás, como paso previo a cualquier cese de hostilidades y negociación. «La Unión Europea podría jugar un papel positivo, pero no con suministros de armas, sino con intentos de convencer a las autoridades en Kiev de que acepten los compromisos de los que hablamos en Anchorage», afirmó.
Según el razonamiento de Putin, es el liderazgo ucraniano el que no quiere la paz, porque si se lograra, la lucha política, la lucha por el poder en Kiev y la mala situación económica se agudizarían. A pesar de las enormes bajas rusas —se calcula entre 352.000 muertos según el medio independiente ruso Meduza, y 500.000 según los servicios de inteligencia británicos—, el Kremlin espera todavía ocupar militarmente la totalidad del Donbás.










