El autor cuestiona la degradación del término presidente y llama a la sociedad a reaccionar
En un editorial publicado el 16 de septiembre de 2026, Rafael Santos arremete contra la proliferación de candidaturas presidenciales sin méritos y advierte sobre el riesgo de que la ley de sálvese quien pueda impere en los espacios de poder.
Bajo el título «No todos merecen ser presidenciables», el analista Rafael Santos publicó este 16 de septiembre de 2026 un editorial en el que sostiene que la palabra presidente se ha ido rebajando a niveles exorbitantes en la República Dominicana. Según Santos, cualquier persona con incidencia en medios convencionales o digitales se autoproclama líder y se cree merecedora del pináculo político.
El autor advierte que no todos los que aspiran son merecedores ni siquiera de llamarse políticos en su justa esencia. Hace un llamado a la sociedad sana, «esa que piensa», a hacerse sentir y hacer valer su voz de manera inteligente y sin temor, para decirle al país que basta ya y que se merece respeto de quienes, de manera mesiánica, han aprovechado coyunturas de debilidad de las leyes y del sistema de partido político imperante para colar candidaturas que en nada benefician al conglomerado.
Santos enfatiza que no todos merecen ser presidenciables, incluso dentro de los mismos partidos políticos, donde muchos carecen de los elementos necesarios para lanzarse a tamaña aventura. Critica que los pensantes, empresarios, la dirigencia política tradicional, los presidentes de colegios institucionales y sindicatos se dejen vencer por quienes solo tienen como arma un nicho social adormecido mediante una buena plataforma de infantilización social.
El editorial concluye que las debilidades del sistema de partidos son inmensas y que deben ser trabajadas con estrategias bien elaboradas para iniciar un proceso educativo en todos los estratos, desde los más pequeños hasta los más adultos, para entender la real esencia de la política como vehículo de desarrollo integral. Santos advierte que si la sociedad pensante no actúa ahora, mañana podría ser muy tarde y en cada espacio de poder imperará la ley de sálvese quien pueda, algo que como nación trabajadora y noble no merecemos.










