La denuncia de un activista expone la brecha entre la modernización prometida y la realidad de los destacamentos
Mientras el Gobierno dominicano pregona una reforma policial, el destacamento de Magante, en Gaspar Hernández, opera en condiciones infrahumanas, según la denuncia del activista Guanchy Comprés. El caso pone en evidencia el contraste entre el discurso oficial y la realidad palpable en las calles.
La reforma policial que impulsa el régimen de Abinader enfrenta un cuestionamiento directo tras la denuncia pública del activista Guanchy Comprés sobre las condiciones infrahumanas en el destacamento policial del distrito municipal de Magante, en Gaspar Hernández. Los agentes deben ‘andar en yola’ cuando llueve por un techo colapsado y carecen de mobiliario y equipos básicos para su labor.
La denuncia describe un recinto donde los policías no tienen sillas, escritorios ni computadoras para procesar denuncias, y al final de su jornada deben turnarse para descansar en colchones deplorables, sin sábanas y bajo un calor sofocante. Comprés calificó la situación como una humillación institucional y una radiografía cruda del abandono estatal.
El caso resulta especialmente contradictorio porque ocurre a menos de 500 metros de un centro destinado a la formación y profesionalización policial. El activista cuestionó cómo se puede inspirar respeto y disciplina en las aulas cuando el entorno real de trabajo destila miseria y olvido, y advirtió que la modernización no se mide por discursos en salones con aire acondicionado.
Compres exigió al Ministerio de Interior y Policía, que dirige Faride Raful, y a la Dirección General de la Policía Nacional una intervención inmediata con una reestructuración digna, no con parches temporales. Sostuvo que la seguridad ciudadana y el combate a la delincuencia comienzan por respetar los derechos humanos y la dignidad de los uniformados. ‘¡El cuartel de Magante ya!’, concluyó.












