La apertura de VivirMás en Arroyo Hondo desafía el estigma y marca tendencia en atención al adulto mayor
En el Día Internacional de las Personas de Edad, la red VivirMás inaugura su cuarta sede en Arroyo Hondo, un modelo que busca transformar los paradigmas del cuidado geriátrico en el país y responder al crecimiento demográfico de la población adulta mayor.
Este 1 de octubre, fecha en que se conmemora el Día Nacional de la Persona Envejeciente y el Día Internacional de las Personas de Edad instituido por la ONU, la República Dominicana dio un paso significativo en atención geriátrica con la inauguración de una moderna residencia integral para adultos mayores en Arroyo Hondo. El centro, cuarta sede de la red VivirMás, se suma a los dos existentes en El Millón y uno en la Zona Oriental de Santo Domingo.
Bajo el lema de este año, ‘La era de la longevidad: repensar los sistemas para una vida más larga’, la apertura responde al desafío global de garantizar que los años adicionales de vida se traduzcan en bienestar, dignidad y equidad. El modelo de atención del nuevo centro está diseñado para atender las necesidades físicas, psicológicas y sociales de los residentes, permitiéndoles continuar su proyecto de vida de manera activa.
La residencia aplica una Valoración Geriátrica Integral (VGI) a cargo de un equipo multidisciplinario de geriatras, psiquiatras, terapeutas físicos y trabajadores sociales, asegurando planes de cuidado personalizados. Entre sus servicios destacan terapias físicas, ocupacionales y acuáticas, nutrición clínica supervisada por especialistas, y seguimiento médico continuo con vigilancia geriátrica y psiquiátrica.
Uno de los mensajes centrales de la jornada fue la urgencia de transformar la percepción cultural en torno a los centros de cuidado especializado. La actriz y comunicadora Marta González, quien condujo el acto inaugural, compartió un emotivo testimonio desde su rol de hija, relatando el caso de su padre. Expertos y familiares abogan por ver estas residencias como un soporte vital que complementa el cariño del núcleo familiar, rompiendo así el estigma de separación.











