Estudio en Nature describe método que podría transformar el tratamiento oncológico a nivel mundial
Un equipo internacional liderado por la Universidad de California en San Francisco ha logrado, por primera vez, reprogramar células T humanas dentro del organismo para atacar el cáncer, sin necesidad de extraerlas. El hallazgo, publicado en Nature, abre la puerta a terapias más accesibles y económicas.
La terapia CAR-T convencional requiere extraer las células inmunitarias del paciente, modificarlas en laboratorio y reinyectarlas, un proceso complejo, largo y costoso. El nuevo método utiliza un sistema de dos partículas para llevar la herramienta de edición genética CRISPR-Cas9 directamente a las células T que circulan por el cuerpo. Una de las partículas está recubierta de anticuerpos contra el CD3, una proteína exclusiva de la superficie de las células T, lo que garantiza que la edición llegue solo a sus objetivos.
En los experimentos, ratones con leucemia agresiva, mieloma múltiple y sarcoma recibieron una sola inyección que eliminó todo el cáncer detectable en casi todos ellos en dos semanas. Las células CAR-T modificadas constituyeron hasta el 40 % de las células inmunitarias en algunos órganos y eliminaron con éxito el cáncer de la médula ósea, el bazo y el mieloma múltiple. El método también funcionó con un tumor sarcomatoso sólido, un desafío para la terapia CAR-T tradicional.
El estudio, publicado en Nature, describe cómo se integró por primera vez una secuencia larga de ADN en un lugar específico de las células T humanas sin sacarlas del cuerpo. La denominada fabricación in vivo de las células T podría además eliminar la necesidad de la fuerte quimioterapia preparatoria que deben recibir los pacientes. La universidad afirma que este enfoque ‘superó al método estándar de integración aleatoria del ADN mediante virus’ y representa ‘un gran paso adelante en los campos de la terapia celular y génica’.
Aunque la tecnología aún debe ampliarse para su uso en humanos y requerirá ensayos clínicos para evaluar su seguridad y eficacia, los investigadores anticipan que, de tener éxito, se podrían reducir drásticamente los costos y eliminar los tiempos de espera. Además, potencialmente permitiría que no solo los grandes centros oncológicos ‘ofrezcan estas terapias que salvan vidas’, señaló Justin Eyquem, uno de los firmantes del artículo.











