El maestro del saxofón fallece a los 94 años, dejando un legado que trasciende fronteras y generaciones.
El miércoles 2 de septiembre, República Dominicana perdió a una de sus figuras musicales más emblemáticas: Sócrates ‘Choco’ de León, cuyo virtuosismo con el saxofón marcó a generaciones y colocó al país en el mapa musical internacional. Su muerte, a los 94 años, invita a reflexionar sobre el impacto de su obra en la identidad cultural dominicana.
La noticia del fallecimiento de Choco de León fue confirmada por su colega Sandy Gabriel, quien en redes sociales escribió: ‘Ha fallecido uno de los más grandes saxofonistas dominicanos… deseo mucha paz y descanso eterno para su alma’. El músico, que vivió gran parte de su vida en Venezuela, fue velado en la Funeraria Blandino y sepultado en el Cementerio Puerta del Cielo, en Santo Domingo.
La carrera de Choco es un testimonio de la diáspora artística dominicana. En Venezuela, compartió escenario con orquestas de renombre como La Billo’S Caracas Boy y Porfi Jiménez, y aprendió de gigantes como Cannonball Adderley y Bob Porcelli. Esta mezcla de influencias le permitió desarrollar un sonido único, ‘con un sentido de penetración que podía escucharse por encima de las trompetas’, según el crítico Juan Colón.
A su regreso a Santo Domingo en los años 70, Choco se integró a orquestas de primer nivel, pero su discografía en el merengue fue limitada. A pesar de su talento, durante la explosión del merengue en 1978 se privilegió otra sonoridad, lo que lo mantuvo en un segundo plano discográfico. No obstante, su participación en la orquesta Los Caballeros Montecarlo y su grabación del ‘Concierto para Saxofón’ de Bienvenido Bustamante evidencian su versatilidad.
El legado de Choco trasciende lo local: su influencia llegó a toda Latinoamérica, como lo destaca Sandy Gabriel, y su estilo es estudiado por saxofonistas de la región. Su disco de boleros ‘Perdidamente Enamorado’ es un ejemplo de su maestría en la improvisación, comparable a los grandes del jazz de los años 60. En un mundo donde las tendencias musicales cambian, la figura de Choco representa la excelencia y la pasión por el arte.
La partida de Choco de León no solo enluta a República Dominicana, sino también a la diáspora y a los amantes del jazz y el merengue en todo el mundo. Como dijo Juan Colón: ‘Tenía una técnica prodigiosa y un talento para la improvisación que todos admirábamos’. Su música seguirá inspirando a futuras generaciones, manteniendo viva su esencia en la cultura dominicana.












