Hay conversaciones en las que el entrevistador apenas necesita formular una pregunta.
Las palabras fluyen solas porque detrás de ellas hay pasión, convicción y sueños.
Así ocurre al conversar con Luis Rodríguez, director del Cine Club San Cristóbal, productor y realizador cinematográfico, y con Priscila Valdez, productora de cine y asesora de proyectos de esta iniciativa cultural que busca acercar el séptimo arte a la provincia.
Ambos comparten una misma certeza: el cine puede transformar comunidades, generar encuentros y abrir espacios para imaginar otros mundos posibles.
Con esa visión nació el Cine Club San Cristóbal, un proyecto que ya ha llevado la experiencia cinematográfica a cientos de personas y que aspira a convertirse en un referente cultural de la provincia.
Priscila cuenta que su llegada al cine fue inesperada.
Comenzó trabajando en televisión y en la organización de eventos, pero poco a poco descubrió en el lenguaje cinematográfico un espacio donde podía unir creatividad, imaginación y compromiso social.
“El cine me permitió entender que las ideas pueden materializarse.
Lo que comienza como un texto escrito puede convertirse en imágenes, personajes y discursos capaces de cuestionar la realidad y proponer nuevas formas de verla”, explica.
Luis, por su parte, recuerda que desde niño estuvo vinculado al mundo artístico.
La pintura, la literatura, la poesía y la fotografía alimentaron una imaginación que con el tiempo encontró en el cine su mejor vehículo de expresión.
“Siempre quise crear otros mundos y contar historias.
Primero llegué a la actuación y después al cine.
Desde entonces no he dejado de contar cuentos”, comenta entre risas.
Aunque ambos pertenecían al reducido mundo cinematográfico dominicano, no habían trabajado juntos hasta que una coincidencia cotidiana los reunió.
Priscila regresaba de sus estudios en Cuba cuando se reencontró con Luis en un establecimiento comercial de la ciudad.
Allí surgió una conversación que terminaría convirtiéndose en una colaboración permanente.
“Le dije que admiraba sus proyectos y que quería trabajar con él.
Desde entonces hemos venido tejiendo junto a otros grandes colaboradores como Nardy Rodríguez, este sueño que hoy es el Cine Club San Cristóbal”, recuerda Priscila.
Luis explica que la idea nació al constatar una contradicción frecuente: numerosas producciones cinematográficas utilizaban escenarios de San Cristóbal, pero pocas veces esas películas regresaban a la comunidad donde habían sido filmadas.
“Veíamos nuestras calles y nuestros espacios en pantalla, pero la gente de la provincia no tenía acceso a esas producciones porque aquí todavía no contamos con una sala de cine.
Sentí que había que hacer algo para acercar esa experiencia a la población”, afirma.
Con ese propósito, en junio de 2025 realizaron la primera gran proyección del Cine Club en el Campo Club de San Cristóbal.
Más de 250 personas asistieron, pese a la lluvia, para disfrutar de la película sobre Jack Veneno y ser parte del nacimiento de la iniciativa.
El éxito de aquella actividad confirmó que existía un público deseoso de reencontrarse con el cine como experiencia colectiva.
Tras varias proyecciones al aire libre, el equipo decidió buscar un espacio estable que garantizara continuidad al proyecto.
Así llegaron a la Casa de la Cultura de San Cristóbal.
La meta es sencilla pero ambiciosa: ofrecer una proyección mensual de cine dominicano acompañada por un diálogo con directores, productores o guionistas que permita al público comprender mejor los procesos creativos detrás de cada obra.
Además, el proyecto busca involucrar a estudiantes y jóvenes mediante alianzas con centros educativos, promoviendo el cine como herramienta de formación cultural y ciudadana.
Para Priscila, el Cine Club representa mucho más que la exhibición de películas.
“Vivimos tiempos marcados por el aislamiento y la fragmentación social.
Espacios como este nos permiten volver a encontrarnos, conversar y construir comunidad.
Por eso hablamos de una forma de resistencia cultural”, señala.
La productora destaca que el proyecto permanece abierto a colaboraciones y a nuevas ideas que contribuyan a fortalecer el tejido cultural de la provincia.
A pesar de su corta trayectoria, el Cine Club San Cristóbal ya ha impactado a más de mil personas.
Según sus organizadores, cerca del 70 % de los asistentes vivió por primera vez una experiencia cinematográfica de gran formato, con pantalla gigante y sonido envolvente.
Mientras continúan consolidando el proyecto, ambos cineastas mantienen también sus propias metas creativas.
Luis trabaja en su próxima película “ Salvador el Rezador”, una película ambientada en una comunidad sancristobalense y que espera estrenar algún día en el propio Cine Club.
“Sería el lugar perfecto para verla por primera vez”, afirma.
Antes de concluir la conversación, Priscila extiende una invitación a toda la comunidad: “Este 18 de junio, a las siete de la noche, estaremos proyectando en San Cristóbal la película Rafaela.
Queremos que más personas se sumen a esta experiencia y descubran que el cine también puede convertirse en un espacio para encontrarnos como comunidad”.
San Cristóbal ya tiene su Cine Club.
Y detrás de él hay un grupo de jóvenes convencidos de que las historias, cuando se comparten en una pantalla, también pueden ayudar a construir ciudadanía, identidad y esperanza.
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