Washington golpea al corazón económico del régimen cubano
La reciente incorporación del Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA) —brazo financiero de las fuerzas armadas cubanas— a la lista de entidades sancionadas por Estados Unidos supone un revés demoledor para la ya deteriorada economía de la isla caribeña.
Expertos consultados coincidieron en que la medida trasciende lo meramente simbólico y persigue una asfixia financiera de alcance sistémico, castigando a cualquier socio internacional que mantenga vínculos comerciales con el conglomerado estatal.
Alcance de las restricciones y retirada de inversores
El Departamento de Estado notificó que, en virtud de una orden ejecutiva firmada el 1 de mayo, se aplicarán penalizaciones a toda entidad foránea que colabore con GAESA, al tiempo que reiteró la calificación de Cuba como amenaza para la seguridad nacional estadounidense.
El secretario Marco Rubio defendió la postura argumentando que el objetivo es impactar directamente a las élites y al aparato militar. Las sanciones también alcanzaron a MoaNickel, la operación conjunta de níquel entre Cuba y la canadiense Sherritt, empresa que anunció su salida inmediata del negocio.
Un conglomerado que controla el 40% del PIB
El economista Pavel Vidal, de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, advirtió que escasos socios extranjeros se arriesgarán a desafiar estas prohibiciones, lo que podría derivar en un aislamiento total de la economía cubana.
Según sus análisis, GAESA maneja aproximadamente el 40% del Producto Interno Bruto de Cuba y en 2024 contaba con reservas por 14,000 millones de dólares, con ingresos anuales que triplicaban el presupuesto estatal de la nación.










