El incidente refleja los desafíos de la economía de entregas y la protección de los trabajadores
Una dominicana que trabaja como repartidora de Amazon en Pensilvania denunció que tuvo que devolver varios paquetes al encontrar perros sin supervisión en las entradas de algunas viviendas. El caso pone de relieve los riesgos que enfrentan los repartidores y la responsabilidad de los clientes.
La trabajadora aseguró que durante su recorrido se topó con animales que permanecían sin supervisión cerca de las entradas de algunas residencias. Ante el temor de ser atacada o sufrir una lesión, decidió no exponerse y optó por regresar los paquetes que no pudo entregar de manera segura.
Según relató, en algunos casos intentó comunicarse con los residentes para advertirles sobre la presencia de los animales y poder completar las entregas, pero no obtuvo respuesta. La situación se agravó porque durante la jornada se encontraba acompañada de su hijo, lo que la llevó a priorizar su seguridad y la del menor.
“No voy a arriesgar mi vida por un paquete”, es el mensaje que resume su posición, dejando claro que no está dispuesta a exponerse a una situación que ponga en peligro su integridad física.
Amaron ha implementado funciones destinadas a alertar sobre la presencia de mascotas y recordar a los clientes que deben mantener a sus animales bajo control y garantizar un acceso seguro cuando esperan la llegada de trabajadores de reparto. El caso subraya la necesidad de equilibrar la eficiencia en las entregas con la seguridad de los trabajadores.









