En las zonas fronterizas, el acceso a la energía eléctrica es limitado debido a las dificultades que enfrentan las empresas distribuidoras para abastecer estas áreas, que abarcan desde llanos hasta regiones montañosas. Estas dificultades se deben, principalmente, a la inviabilidad económica de construir redes de abastecimiento en dichas zonas, los altos costos asociados y la falta de garantías para la sostenibilidad de los equipos e infraestructuras instalados.
Las Fuerzas Armadas de la República Dominicana cuentan con aproximadamente 12,000 soldados distribuidos a lo largo de toda la frontera, tanto en el norte como en el sur, en diversos puestos de chequeo. Actualmente, se encuentran operando desde la 3.ª Brigada de Infantería hasta la 6.ª y 7.ª Brigadas de Infantería, organizadas en cuarteles generales, regimientos y compañías. Según el Boletín de Difusión de la Estrategia de Desarrollo para la Zona Fronteriza (MiFronteraRD), publicado por el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD), se han electrificado 13 comunidades fronterizas, beneficiando a 1,821 personas mediante la conexión de 748 viviendas.
Ante la inviabilidad económica de extender la red eléctrica convencional hacia estas zonas remotas, la implementación de sistemas de energía renovable aislados y microredes solares con almacenamiento en baterías surge como una solución estratégica y viable. Esta alternativa tiene como objetivo inminente garantizar la continuidad energética operativa en los destacamentos y puestos de chequeo militar, al tiempo que brinda el soporte requerido a las comunidades cercanas, mitigando así el vacío de seguridad en los puntos ciegos o vulnerables del límite fronterizo.
Es indispensable que los organismos de seguridad de cualquier Estado cuenten con electrificación garantizada en las comunidades fronterizas donde están apostados. Esto es crucial por dos razones principales: primero, para asegurar una capacidad de respuesta inmediata ante incidentes que puedan surgir debido a interrupciones en el suministro eléctrico; y segundo, para contrarrestar las amenazas derivadas de los actores maliciosos presentes en la zona. La interrupción del suministro energético no solo compromete la seguridad nacional en su conjunto, sino que también afecta directamente a la ciudadanía, al facilitar el flujo de migrantes que ingresan sin pasar por los filtros adecuados, vulnerando los sistemas de seguridad y permitiendo la entrada no autorizada al territorio dominicano.
Asimismo, la falta de energía eléctrica incrementa la vulnerabilidad de la zona, potenciando las operaciones de bandas criminales y agentes maliciosos, así como el tráfico ilícito y el contrabando en la frontera dominico-haitiana. Por ello, garantizar el acceso a la energía eléctrica es, sin duda, un factor clave para reducir esta vulnerabilidad y proteger los intereses nacionales. La seguridad energética es fundamental para salvaguardar la integridad de nuestra nación.
Por: Sabdy Lemuel Guerrero Pimentel.










