BANGKOK.- Singapur ahorcó este viernes a dos personas condenadas por tráfico de drogas, con lo que elevó a 18 el número de ejecuciones realizadas en lo que va de 2026 y superó el récord de 17 registrado por organizaciones no gubernamentales y Naciones Unidas durante 2025.
Los últimos ejecutados fueron un ciudadano singapurense de 68 años y otro de nacionalidad malasia, de 34 años, informó la agencia antinarcóticos de la isla en un breve comunicado.
Las autoridades no ofrecieron detalles sobre las cantidades de drogas relacionadas con los casos. El organismo indicó que ambos condenados contaron con representación legal y que sus solicitudes de clemencia al presidente de Singapur fueron rechazadas.
Singapur mantiene pena capital
La agencia antinarcóticos defendió la aplicación de la pena de muerte para los delitos considerados más graves, entre ellos el tráfico de cantidades significativas de drogas.
Singapur utiliza el ahorcamiento como método de ejecución y registró un aumento de estas condenas en 2025. Ese año, las autoridades confirmaron 15 ejecuciones, mientras organizaciones no gubernamentales elevaron la cifra a 17.
Los grupos de derechos humanos señalan que la cifra de 2025 superó el récord previo de 13 ejecuciones registrado en 2003, según datos recopilados por organizaciones como Amnistía Internacional.
La mayoría de ejecutados son hombres
De las 18 ejecuciones realizadas en 2026, 13 corresponden a ciudadanos de Singapur, cuatro a personas de nacionalidad malasia y una a un hombre de 79 años identificado por las autoridades como apátrida.
La identidad de la mayoría de los ejecutados no ha sido divulgada. Los informes oficiales disponibles indican que la mayoría eran hombres con edades comprendidas entre 32 y 79 años.
El nuevo récord se conoció cuatro días después de que expertos de Naciones Unidas pidieran a Singapur poner fin al uso de la pena capital en delitos relacionados con drogas y establecer una moratoria con miras a abolirla.
Críticas a las leyes antidrogas
Singapur mantiene una de las legislaciones antidrogas más estrictas del mundo. Su normativa contempla la pena de muerte para determinados casos de tráfico, a partir de cantidades específicas de sustancias como marihuana y heroína.
Organizaciones no gubernamentales y activistas cuestionan la transparencia de los procedimientos y han reclamado cambios en la política de ejecuciones.
El Gobierno de Singapur, por su parte, defiende la pena capital como una herramienta para mantener la seguridad y sostiene que contribuye a disuadir el consumo y tráfico de drogas.
Durante 2025, la Policía detuvo a 3.208 personas por delitos relacionados con posesión y tráfico de drogas. Según datos oficiales, la mitad de los detenidos tenía menos de 30 años, incluido un menor de 12 años.











