Es muy difícil llegar a casa y decirle a la esposa y a los hijos que uno ha sido porque la empresa decidió reducir personal ante el de sus productos.
En ese instante, los ánimos de toda la familia se desploman y la incertidumbre comienza a ocupar el lugar de la tranquilidad.
Muchas han optado por en lugar de despedir a su personal calificado.
Sin embargo, el mundo entero reconoce que hemos entrado en una cuyas secuelas están golpeando con fuerza el empleo en prácticamente todos los países.
Esta como consecuencia de conflictos geopolíticos como las , así como las tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán, dejando a millones de personas sin el sustento necesario para mantener a sus familias y alterando drásticamente el rumbo de sus vidas.
Si observamos los grandes hitos económicos de la historia reciente, encontraremos las raíces de este fenómeno.
La primera gran ola ocurrió con la , provocada por una combinación de , descontrolada, créditos fáciles y debilidades estructurales del sistema bancario.
Esta crisis estalló tras el colapso de la en Estados Unidos y la posterior crisis de las hipotecas sub-prime, que estremeció al sistema financiero internacional.
Los primeros casos fueron detectados en , a finales de 2019.
Posteriormente, la (OMS) declaró el brote como emergencia sanitaria internacional el 30 de enero de 2020 y, más tarde, como pandemia global el 11 de marzo de ese mismo año.
En la actualidad, no solo las guerras generan crisis dentro de las economías.
También influyen factores como el del , los fertilizantes, los alimentos, el y la agricultura, afectando tanto a países desarrollados como emergentes.
Todo este conjunto de factores está sacudiendo el de una manera sin precedentes desde el período posterior a las y las desaceleraciones económicas registradas durante los años setenta y principios de los ochenta.
Según , jefe de la Dirección de Empleo, Trabajo y Asuntos Sociales de la ( ) desde 2013, resulta urgente que reactiven el crecimiento global, actualmente amenazado por la incertidumbre derivada de las tensiones geopolíticas, la baja y la falta de competencias laborales.
El informe señala que los principales retos a largo plazo son el , la , el escaso dinamismo económico, la falta de competencias y el envejecimiento poblacional.
A esto se suma la incertidumbre a corto plazo provocada por las.
durante el presente año y, aun cuando eventualmente se generen nuevos puestos de trabajo, la crisis económica ya está dejando profundas cicatrices en millones de personas.
Entre sus se reflejan el aumento de suicidios, crímenes, asaltos, depresiones, enfermedades mentales, feminicidios, divorcios y consumo de drogas.
Las , llamadas a ser el principal motor del progreso nacional mediante la formación de profesionales, también se ven afectadas.
Muchos graduados enfrentan o, en el peor de los casos, la imposibilidad de insertarse en el.
En nuestro caso, aunque las cifras oficiales sitúan el general por debajo del 5 %, el se estima entre un 12 % y un 14 %.
Los sectores de servicios y absorben gran parte de nuestra mano de obra, pero aún resultan insuficientes para cubrir toda la demanda laboral.
En muchas provincias del país se percibe claramente la gran cantidad de que no logran encontrar oportunidades de empleo.
El continúa siendo el principal empleador, mientras el sector privado avanza de manera gradual.
Entretanto, el y el número de trabajadores pobres aumentan progresivamente, deteriorando el ingreso familiar y elevando la vulnerabilidad social.
continúa siendo considerable, afectando el sistema de pensiones, el consumo de los hogares y la actividad empresarial.
Una fuerte ola de despidos en sectores como la —este último con una importante participación femenina— podría representar una parte significativa de la reducción total del empleo.
exige eficaces, inversión productiva, fortalecimiento de la y profesional, así como la creación de oportunidades reales para la.
De lo contrario, las consecuencias económicas y sociales podrían profundizarse aún más en los próximos años..












