Reingreso controlado sobre el Pacífico
La sonda Van Allen Probe A, diseñada para estudiar los cinturones de radiación terrestres, completó su retorno a la atmósfera casi catorce años después de haber sido lanzada al espacio. El reingreso se produjo sobre la región oriental del océano Pacífico a las 18:37 hora del Este, según confirmó la Fuerza Espacial estadounidense.
La nave, con una masa aproximada de 600 kilogramos, se desintegró en su mayor parte al atravesar las capas atmosféricas, aunque las autoridades no descartaron que algunos fragmentos más resistentes hayan sobrevivido a la reentrada. No se reportaron daños a personas en tierra, un escenario cuyo riesgo había sido calculado en una probabilidad de 1 entre 4,200.
El acontecimiento se adelantó aproximadamente ocho años respecto del calendario original. La NASA explicó que el actual ciclo solar, particularmente intenso, incrementó la resistencia atmosférica que actuó como freno sobre la sonda, acortando drásticamente su vida orbital.
Siete años de descubrimientos científicos
Las sondas Van Allen A y B fueron lanzadas en agosto de 2012 con una misión inicial prevista para dos años. Sin embargo, ambas naves operaron durante casi siete, acumulando datos sin precedentes sobre los cinturones de radiación que llevan el nombre del físico James Van Allen.
Estos cinturones, compuestos por partículas cargadas atrapadas en el campo magnético terrestre, desempeñan una función protectora esencial contra la radiación cósmica, las tormentas solares y el viento solar, fenómenos capaces de dañar tanto a los astronautas como a los equipos electrónicos en órbita.
Uno de los hallazgos más relevantes de la misión fue la primera constatación de un tercer cinturón de radiación temporal, que puede surgir durante períodos de actividad solar particularmente elevada. Este descubrimiento modificó la comprensión científica sobre la dinámica del entorno espacial cercano a nuestro planeta.










