
El protocolo SSAP y las metas 2030 impulsan una cadena más eficiente y trazable
La soya sostenible de Estados Unidos se posiciona como un pilar para las industrias avícola, porcícola y acuícola de Latinoamérica, incluida República Dominicana, al combinar nutrición, productividad y sostenibilidad verificable. El protocolo SSAP y las metas para 2030 marcan la pauta del sector.
La creciente demanda de proteína animal está llevando a las industrias avícola, porcícola y acuícola a fortalecer el uso de materias primas que combinen nutrición, productividad y sostenibilidad. En ese contexto, la soya sostenible de Estados Unidos se consolida como uno de los principales insumos para la alimentación de pollos, cerdos y pescados, respaldada por avances ambientales que durante las últimas cuatro décadas han permitido mejorar hasta en un 60% el aprovechamiento de recursos como el agua, la tierra y la energía.
Detrás de una pechuga de pollo, una porción de cerdo o un filete de pescado existe un ingrediente fundamental para la cadena alimentaria que pocas veces llega al consumidor final: la soya. Utilizada como una de las principales fuentes de proteína en la nutrición animal, la soya sostenible se considera como un insumo estratégico para las industrias avícola, porcícola y acuícola de República Dominicana, al combinar valor nutricional, eficiencia productiva y estándares ambientales verificables.
El respaldo de esta producción sostenible está en el U.S. Soy Sustainability Assurance Protocol (SSAP), un sistema que verifica las prácticas agrícolas mediante auditorías independientes y que cuenta con reconocimiento internacional. Cada año, más de 20.000 auditorías supervisan el cumplimiento de los estándares de sostenibilidad aplicados por los productores estadounidenses. «Las empresas de alimentación balanceada en pollos, cerdos y acuicultura eligen soya sostenible de Estados Unidos porque reduce la huella ambiental de su cadena de suministro y mejora la nutrición de sus productos. Y el 94% de los productores que la cultivan pertenece a familias que llevan generaciones en la misma tierra», afirmó Luis Bustamante, líder de sostenibilidad para Latinoamérica de USSEC.
La sostenibilidad de la soya no solo se mide por compromisos futuros, sino por avances alcanzados durante décadas. Desde 1980, los productores estadounidenses han mejorado significativamente la eficiencia en el uso de recursos. Además, más de 270.000 fincas de soya en Estados Unidos participan en el protocolo SSAP, que integra criterios relacionados con biodiversidad, conservación de recursos, prácticas productivas responsables y mejora continua. Como parte de su compromiso de largo plazo, el sector de la soya estadounidense estableció nuevas metas para 2030, entre ellas fortalecer una producción capaz de responder a la creciente demanda mundial de proteína animal, manteniendo estándares de sostenibilidad y trazabilidad.












