El reclamo del párroco evidencia el desgaste por promesas incumplidas en obras de agua
El arranque de la construcción del acueducto de Baitoa quedó opacado por la protesta del párroco José Olivo, quien increpó al director de Inapa, Wellington Arnaud, por lo que consideró el tercer acto de inicio de una obra largamente esperada por la comunidad.
Durante la ceremonia, el sacerdote, encargado de la bendición, interrumpió el protocolo para expresar su malestar: “Yo le confieso, mi corazón en la mano, con todo el respeto de él, yo bendije esta agua dos veces. Dos veces la bendije”, dijo, dejando claro que era la tercera vez que participaba en un picado para el mismo proyecto.
Olivo cuestionó que los comunitarios sigan esperando una solución definitiva a la falta de suministro continuo de agua potable, y sus palabras fueron recibidas con aplausos por los presentes, lo que refleja el cansancio de los residentes ante los años de espera.
El director del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa), Wellington Arnaud, reconoció los cuestionamientos, pero defendió los trabajos. “Tiene derecho cualquiera cuestionar porque vivimos en democracia, hacer incrédulos, eso es normal. Y para eso estamos como servidores públicos”, expresó.
Arnaud citó como ejemplos los acueductos de Navarrete, Sabana Iglesia, Monción y Villa Altagracia, proyectos que, según afirmó, también fueron recibidos con incredulidad antes de ser concluidos. El episodio refleja la tensión entre las autoridades y las comunidades por la ejecución de obras básicas.











