Autoridades de EE.UU. y Bahamas cooperan para esclarecer las causas del siniestro que cobró cuatro vidas
La desaparición y posterior hallazgo de los cuerpos de cuatro miembros de una familia que viajaba de Bahamas a Miami ha generado una investigación conjunta entre autoridades de Bahamas y Estados Unidos. El caso pone de relieve los desafíos de la aviación privada y la cooperación internacional en accidentes aéreos.
Mario Lamar, un piloto con más de 40 años de experiencia, viajaba con su esposa Lili Lamar y sus nietos Sofia y Christian Sosa a bordo de una avioneta Piper PA-34 con matrícula N212ML. La aeronave despegó de Great Harbour Cay, Bahamas, alrededor de las 10:12 de la mañana del lunes 7 de septiembre con destino al Miami Executive Airport. El último contacto se produjo aproximadamente a las 11:04, cerca del extremo occidental de Andros, según la Policía de Bahamas, que informó que la comunicación se perdió a unas 13 millas al oeste de la isla.
Tras la desaparición, familiares que participaron en la búsqueda ayudaron a recuperar los cuatro cuerpos al día siguiente en aguas próximas a Andros. La familia había pasado el fin de semana en Great Harbour Cay, donde tenían una segunda residencia. Las víctimas fueron identificadas como Mario Lamar, de 80 años; Lili Lamar, de 79; Sofia Sosa, de 28; y Christian Sosa, de 22. Sofia trabajaba como asistente médica neonatal en Miami y había estudiado en Wake Forest University y Florida International University. Christian se había graduado recientemente de Loyola Marymount University y trabajaba como fotógrafo.
Datos de seguimiento de vuelo citados por medios estadounidenses indican que, antes de perderse la señal, la aeronave descendió desde unos 10,000 pies hasta aproximadamente 3,700 pies en tres minutos. Esa información forma parte de la investigación y no permite por sí sola determinar qué ocurrió. El mal tiempo dificultó las primeras labores de búsqueda y obligó a interrumpir temporalmente algunas operaciones. Las autoridades no han determinado si las condiciones meteorológicas tuvieron relación con el accidente.
La búsqueda movilizó a la Royal Bahamas Defence Force y a la Guardia Costera de Estados Unidos, que desplegó un avión HC-144 Ocean Sentry. Los primeros rastreos al oeste de la costa norte de Andros no localizaron la aeronave ni a sus ocupantes. Mientras avanzaba el operativo oficial, los familiares pidieron ayuda a pilotos y propietarios de embarcaciones; Silvia Larrieu, sobrina de Mario y Lili, solicitó públicamente que quienes tuvieran posibilidades de sumarse al rastreo lo hicieran. Al menos dos embarcaciones civiles salieron desde Miami. La Aircraft Accident Investigation Authority de Bahamas abrió una investigación en coordinación con la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos.











