Contrario a lo que se pudiera creer, no es recomendable que se hagan transfusiones de sangre de un donante directo a otro (padre-hijo, hermano-hermano, hijo-padre).
La Administración de drogas y Alimentos de los EE.UU.
(FDA) y la Cruz Roja, desaconsejan las transfusiones de sangre entre familiares directos a menos que exista una indicación médica estricta.
Porque la sangre del donante voluntario bien analizada, adecuadamente tratada y refrigerada es igual de segura sin que tenga los riesgos de la transfusión del donante directo.
Ocurre cuando los glóbulos blancos del donante, que comparten similitudes genéticas con el paciente que recibe la sangre, reconocen al cuerpo receptor como a un extraño y lo atacan, una reacción que suele ser mortal.
Si la sangre del donante directo tiene que transfundirse, antes deberá ser sometida a un proceso de radiación Gamma o de Rayos X de alta energía.
La donación de sangre es una cultura de compasión y solidaridad que debemos aprender en un país que, como el nuestro, vive en el desorden, cargado de accidentes en calles y carreteras, inseguridad, emergencias de vida y muerte, y «líderes» a los que es más cómodo tratar las consecuencias que corregir las causas de los males que nos aquejan.
Pediatra neonatólogo.
Director de la Escuela de Medicina de la PUCMM-CSD. Pediatra emérito y pasado presidente de la Sociedad Dominicana de Pediatría.
Presidente Sociedad Dominicana de Vacunología 2025-2027..











