La alianza Escudo de las Américas busca congelar activos y restringir visas a 24 grupos narcoterroristas
Estados Unidos y sus aliados conservadores lanzaron este martes una ofensiva sin precedentes contra el crimen organizado en la región, con la propuesta de sancionar colectivamente a 24 grupos considerados una amenaza inmediata y compartida.
La alianza Escudo de las Américas, fundada en marzo pasado en Florida por iniciativa del presidente Donald Trump, emitió un comunicado tras una reunión de líderes en la sede de la ONU, al margen de la 81.ª Asamblea General. En el texto se declara la intención de imponer el congelamiento de activos, restricciones migratorias y de visado para miembros, asociados y simpatizantes de dichas organizaciones, así como responsabilidad penal para quienes les proporcionen apoyo material, incluido el logístico.
Los 24 grupos afectados ya han sido sancionados por Washington e incluyen desde la Mara Salvatrucha de El Salvador y el Tren de Aragua de Venezuela hasta los principales carteles mexicanos, grupos armados colombianos como el ELN, los brasileños Primeiro Comando da Capital y Comando Vermelho, y el Sendero Luminoso peruano, entre otros. Perú, Chile y Colombia se acaban de incorporar al grupo.
Para facilitar estos objetivos, los firmantes del documento pedirán formalmente al Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) activar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), de 1947, creado en los inicios de la Guerra Fría para luchar contra el comunismo y que permite crear un órgano de consulta para coordinar la respuesta.
El presidente Trump declaró en el primer día de la Asamblea General de la ONU que «Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra América ganen terreno en ningún lugar del hemisferio occidental» y advirtió que, de ser necesario, utilizarán su poderío militar sin igual. Washington ha declarado «organizaciones narcoterroristas» a los principales grupos criminales de la región, lo que a su juicio permite utilizar todo tipo de medidas militares. Organismos de defensa de los derechos humanos contestan esa asimilación de crimen organizado y actividad terrorista, mientras el Pentágono lleva a cabo desde hace un año una campaña con drones y ataques aéreos contra presuntas narcolanchas en y el Pacífico, con más de 200 muertos.











