
División republicana amenaza con mantener el ajuste semestral de relojes
El Senado de Estados Unidos no prevé avanzar antes de que termine el año con el proyecto de ley que busca establecer de manera permanente el horario de verano, una iniciativa aprobada por la Cámara de Representantes y respaldada por el presidente Donald Trump, pero que enfrenta la oposición de varios legisladores republicanos.
La falta de consenso amenaza con frustrar, al menos por ahora, los esfuerzos para eliminar el cambio de hora dos veces al año, una práctica que genera rechazo entre numerosos estadounidenses. La discusión cobra relevancia este domingo, cuando gran parte del país deberá atrasar una hora sus relojes para marcar el final del horario de verano y el inicio del horario estándar.
Los partidarios de mantener el horario de verano durante todo el año argumentan que la medida permitiría aprovechar más horas de luz natural por la tarde, cuando las personas suelen realizar actividades laborales, recreativas y familiares. Sin embargo, sus detractores advierten que en los estados del norte el amanecer podría producirse después de las 9:00 de la mañana durante el invierno, lo que obligaría a muchos estudiantes a salir hacia sus escuelas en la oscuridad.
División republicana amenaza con mantener el ajuste semestral de relojes
El senador republicano Tom Cotton, de Arkansas, afirmó: «Nadie disfruta cambiar la hora, yo tampoco, pero el Congreso ha establecido el horario de verano permanente varias veces y lo ha derogado cada vez que los estadounidenses han experimentado amanecer absurdamente tardíos en invierno». Cotton, uno de los principales opositores a la iniciativa, ha mantenido su rechazo pese a la presión de Trump, quien a principios de este mes publicó en redes sociales el número de teléfono celular del legislador y le exigió que resolviera el asunto.
El presidente sostiene que disponer de más luz natural por la tarde sería beneficioso y ha insistido en que la mayoría de los estadounidenses desea poner fin a los cambios de hora. Esta semana volvió a reclamar al Senado que no deje morir el proyecto, al asegurar en Truth Social que una amplia mayoría del país respalda la medida. Trump también ha argumentado que cambiar los relojes dos veces al año supone una pérdida innecesaria de tiempo, incluso en una época en la que muchos dispositivos electrónicos ajustan la hora automáticamente.
No obstante, sus declaraciones no han logrado modificar la posición de varios senadores. El republicano Mike Rounds, de Dakota del Sur, advirtió que establecer el horario de verano permanente supondría enviar a los niños a la escuela cuando todavía está oscuro. Otros legisladores republicanos también se oponen a la propuesta, especialmente representantes de estados del norte, donde los amaneceres serían más tardíos durante los meses de invierno. El senador Todd Young, de Indiana, considera que el proyecto aprobado por la Cámara de Representantes no cuenta con el respaldo necesario de la dirección de su partido en el Senado. Su correligionario Bernie Moreno, de Ohio, fue más tajante al ser consultado sobre las posibilidades de que la iniciativa avance próximamente: «De ninguna manera». La discusión sobre el horario de verano permanente no es nueva en Estados Unidos. En 1973, en medio de una crisis energética, el Congreso aprobó una ley para mantenerlo durante todo el año como parte de un período de prueba. Más de cinco décadas después, la propuesta vuelve a discutirse.












