Los comicios del 3 de noviembre definirán el equilibrio entre la Casa Blanca y el Capitolio
Este martes 3 de noviembre, Estados Unidos celebra elecciones legislativas que, sin elegir presidente, medirán el respaldo a Donald Trump y definirán el control del Congreso. El resultado podría reconfigurar la agenda política y económica de la primera potencia mundial.
Este martes 3 de noviembre, los estadounidenses acudirán a unas elecciones que no decidirán quién ocupa la Casa Blanca, pero sí pueden cambiar el margen de acción del presidente Donald Trump. Medirán el respaldo a su administración y definirán quién controla el Congreso durante la segunda mitad de su mandato. La participación y la distribución territorial del voto serán determinantes.
Se elegirán los 435 miembros de la Cámara de Representantes, 35 de los 100 integrantes del Senado y gobernadores en 36 estados. También estarán en juego legislaturas estatales y cargos locales. La atención nacional se concentrará en el equilibrio de poder entre la Casa Blanca y el Capitolio. Actualmente, los republicanos mantienen una mayoría estrecha en la Cámara de Representantes: 218 escaños frente a 214 demócratas. Un representante independiente se agrupa con los republicanos y hay dos vacantes. Esa diferencia explica por qué pocos distritos pueden decidir quién controla la Cámara y sus comisiones.
En el Senado, los republicanos cuentan con 53 escaños, mientras los demócratas tienen 45 y dos independientes que actúan junto a su bloque, para un total de 47. De los 35 puestos sometidos a votación, 22 corresponden a escaños actualmente republicanos y 13 a demócratas. Para alcanzar el control, los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro escaños; en la Cámara baja, necesitan tres. La vicepresidencia puede desempatar una votación senatorial de 50 a 50, una ventaja institucional que hoy favorece a los republicanos. El mapa del Senado merece atención especial: Georgia, donde Jon Ossoff busca la reelección; Maine, con la republicana Susan Collins; Carolina del Norte, con el demócrata Roy Cooper en una contienda por un escaño abierto; y Ohio, Alaska, Iowa, Michigan, Nuevo Hampshire y Texas figuran entre las disputas observadas con mayor interés. Texas sobresale porque una contienda que durante años se consideró más segura para los republicanos ha entrado en el grupo de carreras competitivas.
En la Cámara de Representantes, el desafío se concentra en distritos estrechamente disputados, no en una elección estatal única. Nueva York, Colorado, Maine, Iowa, Ohio, Washington y varios distritos de Texas y Florida forman parte de la conversación sobre el control de la cámara. La redistribución de distritos añade otra variable, aunque no garantiza quién ganará. Las 36 elecciones para gobernador amplían el alcance político de la jornada. Los gobernadores dirigen los poderes ejecutivos estatales e influyen en educación, seguridad, salud e infraestructura. Según las reglas estatales, también pueden intervenir en la aprobación o veto de mapas electorales. Por eso, esos resultados también pueden tener consecuencias más allá de 2026, especialmente en la configuración de futuras elecciones legislativas. ¿Qué significaría para Trump perder una o ambas cámaras? No perdería la presidencia ni sus facultades constitucionales, pero tendría que gobernar con un Congreso menos dispuesto a aprobar su agenda. Una Cámara controlada por los demócratas podría intensificar la supervisión de la administración, abrir investigaciones y condicionar los presupuestos.












