La legalización en Nueva York ha convertido las canchas en un desafío para la concentración de los atletas.
La número uno del mundo, Aryna Sabalenka, se quejó este viernes en el US Open por el fuerte olor a marihuana en la pista, un problema que refleja una tendencia creciente en el deporte internacional.
La bielorrusa Aryna Sabalenka, actual número uno del tenis femenino, interrumpió su partido de tercera ronda del US Open para protestar ante la jueza de silla por el olor a marihuana que invadía la cancha. «Alguien está fumando marihuana. ¿Te molesta? Porque es muy fuerte», expresó la tenista, quien se acercó a la red para hacer su reclamo mientras servía en el tercer juego contra la uzbeka Kamilla Rakhimova.
Este incidente, ocurrido en la pista Louis Armstrong, la segunda más importante de Flushing Meadows, se suma a una serie de quejas de jugadores en los últimos años. La legalización del cannabis en Nueva York desde 2021 ha hecho que el olor sea recurrente, especialmente en la cancha 17, que colinda con un parque. El alemán Alexander Zverev, primer sembrado masculino, ironizó en 2023 que jugar allí era como «estar en el salón de Snoop Dogg».
Sabalenka, quien ganó el partido, explicó en conferencia de prensa que antes del encuentro ya había pedido a los espectadores que no fumaran cerca de las pistas. «Les dije que pueden hacer lo que quieran, relajarse, pero por favor no lo hagan cerca de las pistas de tenis», relató. La bielorrusa añadió que el olor le dificultaba dar lo mejor de sí misma en una competencia de alto nivel.
El caso reabre el debate sobre cómo los deportistas deben lidiar con los efectos de la legalización de sustancias en los espacios públicos. Para la diáspora dominicana en Nueva York y los seguidores del tenis a nivel mundial, esta situación pone de relieve la necesidad de que los organizadores de eventos deportivos encuentren un equilibrio entre la libertad individual y la concentración de los atletas.
Sabalenka espera que los jueces y el torneo tomen medidas para evitar que el viento lleve el humo hacia las canchas. «Solo espero que se fijen un poco más en esas cosas», pidió la número uno, quien confía en que las quejas de los jugadores impulsen un cambio en la gestión del ambiente en los Grand Slams.











