Pacto entre Delcy Rodríguez y Washington marca un precedente para América Latina y
En un movimiento sin precedentes, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, aceptó dar a Estados Unidos el control de una quinta parte de las mayores reservas petroleras del mundo, un acuerdo que podría transformar la industria energética regional y afectar a la diáspora dominicana que depende de la estabilidad venezolana.
El acuerdo, firmado con el secretario de Energía de EE.UU., Christopher Wright, se produce después de que el presidente Donald Trump ordenara la captura de Nicolás Maduro, dejando a Rodríguez al mando. Para muchos venezolanos, es una rendición: «Hay una verdadera preocupación colectiva en este momento en Venezuela por lo que estamos viendo», dijo Lisandro Castro, arquitecto en Caracas.
A nivel internacional, el pacto podría eventualmente generar miles de millones de dólares para una industria petrolera devastada por años de mala gestión, pero también sienta un precedente preocupante para naciones que controlan recursos estratégicos. La OPEP, cofundada por Venezuela, observa con atención cómo un miembro clave cede soberanía sobre su principal activo.
El petróleo ha moldeado la identidad venezolana por más de 100 años, desde que su descubrimiento en los años 1920 transformó al país en una potencia regional. Ahora, el control extranjero de estas reservas podría alterar el equilibrio energético en América Latina, afectando los precios y la seguridad energética de países como República Dominicana, que importa combustibles.
Para la diáspora dominicana en Venezuela y la región, este acuerdo genera incertidumbre. La historia del petróleo venezolano, que atrajo inmigrantes europeos y financió el desarrollo, contrasta con un presente de incertidumbre. ¿Podrá Venezuela mantener su orgullo nacional mientras cede su recurso más preciado? La respuesta definirá el futuro energético del continente.








