¿Te imaginas un país donde las contaminando, sino que en cuestión de meses? Esa es la visión que impulsa a y , ambos de 21 años, estudiantes de en la Universidad Tecnológica de Santo Domingo (Intec), y quienes junto a otra compañera crearon , un proyecto que busca transformar residuos agroindustriales en biodegradable.
La idea nació de una inquietud cotidiana: el de y su.
Evony explica que el proyecto surge tanto de una preocupación personal por reducir el consumo como del que limita los plásticos desechables.
«Buscamos una a lo que serían los , como plásticos derivados del petróleo.
Empezamos a investigar un proyecto que se pueda hacer en nuestro país y que nosotros tengamos el a cabo», señala.
propone aprovechar como bagazo de caña, melaza, cáscaras de frutas y otros residuos ricos en azúcares para producir mediante fermentación.
Ese es la base del PLA (ácido poliláctico), un de origen natural con el que se fabrican.
El proceso comienza con la y pretratamiento de la materia prima.
Luego, en un , microorganismos transforman los azúcares en , que posteriormente se purifica para convertirse en el que dará forma a fundas, envases o vasos biodegradables.
De acuerdo con Evony, la provincia fue identificada como punto estratégico para el desarrollo del proyecto, debido a su alta de azúcar, lo que garantizaría acceso constante a , subproductos que actualmente tienen bajo valor agregado.
Los jóvenes señalaron que el impacto de sería «trascendental», debido a que permitiría eliminar totalmente el uso de plásticos.
Explicaron que materiales como el y otros tipos de plásticos utilizados en la actualidad podrían ser sustituidos por este.
El equipo precisó que el material puede emplearse tanto para como calientes, así como en la fabricación de envases tipo y , lo que permitiría reinventar el uso de los plásticos en el país.
Entre las ventajas del destacan su y su.
A diferencia de los plásticos convencionales, que pueden tardar entre 500 y 700 años en descomponerse, el material propuesto podría degradarse en aproximadamente dos meses en condiciones controladas y en cerca de dos años en ambientes naturales.
El proyecto se encuentra en , aunque el equipo ya ha realizado de.
Si bien el puede ser más costoso que el convencional, la diferencia no es significativa y podría equilibrarse con las regulaciones que encarecen el uso de plásticos tradicionales y con los beneficios ambientales a largo plazo.
Para continuar con su realidad, los jóvenes buscan con que suministren residuos y con capaces de moldear el material final.
obtuvo el en la categoría «Idea Conceptual» del concurso , recibiendo un premio de , fondos que planean destinar a investigación, validación técnica y estructuración de un modelo de negocio escalable.
Más que un proyecto, aspira a convertirse en una industrial sostenible.
«No se trata solo de crear un plástico diferente, sino de cambiar la manera en que producimos y consumimos», afirman sus creadores, convencidos de que la puede ser clave para un futuro más limpio..









