—Me cuentan que te tomó mucho tiempo para cambiarte y —le dijo Leonel Fernández a su hijo Omar.
—Me tomó un rato, pero uno como que se acostumbra a esto —respondió el senador con una que aparentó mucho más que una simple.
Con esta frase, cargada de simbolismo y percibida como un sutil guiño a sus futuras aspiraciones presidenciales, el joven legislador cerró una dinámica de intercambio de roles con su padre, el expresidente de la República y presidente del partido , con motivo de celebrarse este domingo el en la.
La jornada, capturada en un publicado en que desborda complicidad, permitió ver a un asumiendo el papel del «Líder», mientras que Leonel se ponía en los zapatos del senador de la capital.
Ambos s en ocasiones específicas que reflejan la dinámica política entre padre e hijo.
Desde el inicio, el » presidente » impuso su estilo, aunque tuvo que lidiar con los detalles cotidianos de su progenitor: mientras Omar prefiere el , tuvo que aceptar que Leonel lo toma invariablemente con leche.
En su faceta como por un día, Omar se vio inmerso en la agenda política, simulando incluso la de nuevos miembros en la organización política con la emblemática frase: «Si así lo hicieren, que Dios y el pueblo los premien».
La dinámica no solo fue política; también hubo espacio para el contraste generacional cuando , intentando imitar la de su hijo, admitió que le resultaba difícil concentrarse con la que Omar utiliza para concentrarse.
El tono jocoso se mantuvo hasta el final, cuando , recuperando su rol de padre, le reclamó a Omar que le devolviera su y, como colofón, tarareó la que Omar escucha para concentrarse.
Sin embargo, detrás de las risas y la dinámica familiar, quedó flotando en el aire esa sobre la facilidad de adaptarse al , un mensaje que resuena con fuerza en el dominicano.
Al finalizar el encuentro, Omar envió un , instando a los hijos a respetar y demostrar cariño a sus padres, y destacó la y abnegación que caracteriza a muchos ..










