El alemán de 29 años capitaliza las bajas de Sinner y Alcaraz y conquista dos Grand Slams en 2026
Alexander Zverev se aseguró este jueves convertirse el lunes en el nuevo número uno del tenis mundial, un hito que llega tras una temporada de dos Grand Slams y en un contexto de transición en el circuito masculino.
El alemán, nacido el 20 de abril de 1997 en Hamburgo, hijo de los tenistas rusos Irina y Alexander Zverev, llegó a Alemania en 1991 tras la desintegración de la Unión Soviética. Profesional desde 2013, Zverev irrumpió en la era del Big 3 (Federer, Nadal y Djokovic) y construyó un palmarés que incluye una medalla de oro olímpica en París 2024, dos Masters de fin de año (2018 y 2021) y siete Masters 1000, además de sus dos Grand Slams de 2026.
Su primer título ATP fue en 2016 en San Petersburgo contra Stan Wawrinka, y su primer Masters 1000 en Roma contra Djokovic. Pero el salto definitivo llegó en 2026: levantó Roland Garros en junio y el Abierto de Estados Unidos tres meses después, sin cruzarse en ninguno de los dos con Jannik Sinner ni Carlos Alcaraz. Las largas ausencias de Alcaraz (entre abril y agosto) y de Sinner (desde su título en Wimbledon) le abrieron la oportunidad de alcanzar la cima del ranking.
La carrera de Zverev también ha estado marcada por la polémica extradeportiva. Fue acusado de violencia doméstica por su exnovia Brenda Patea, madre de una hija en común, y condenado en 2023 a una multa de 450.000 euros (500.100 dólares); posteriormente recurrió y alcanzó un acuerdo en junio de 2024 para cerrar el caso. Antes, en octubre de 2020, otra exnovia, la jugadora Olga Sharypova, le acusó de violencia física y psicológica. Zverev negó siempre los hechos y emprendió acciones judiciales contra Sharypova y contra el periodista estadounidense que difundió las acusaciones.
A sus 29 años, Zverev supera así la etiqueta que lo señalaba como el mejor jugador sin un Grand Slam, después de tres derrotas en finales, la última contra Sinner en el Abierto de Australia 2025. Su carrera se había frenado en 2022 por un desgarro de ligamentos en el tobillo derecho cuando iba ganando a Rafael Nadal en semifinales de Roland Garros. Ahora, en un circuito que busca sucesores para el Big 3, el alemán se consolida como la referencia del tenis masculino.











