Segundo Tribunal Colegiado del DN aplica pena máxima por patrón de maltrato prolongado
El Segundo Tribunal Colegiado del Distrito Nacional condenó a 30 años de cárcel a Yokeiry Coronado de la Cruz y Jeider Montero Medina por tortura, barbarie, maltrato infantil y homicidio de una niña de siete años, en un caso que evidencia la violencia intrafamiliar en República Dominicana.
La justicia dominicana impuso este martes una condena de 30 años de prisión a Yokeiry Coronado de la Cruz y Jeider Montero Medina, culpables de tortura, barbarie, maltrato infantil y homicidio de una niña de siete años. El fallo fue emitido por el Segundo Tribunal Colegiado del Distrito Nacional, tras un proceso en el que se demostró un patrón de maltrato prolongado que culminó con la muerte de la menor el 16 de agosto de 2025, en el sector Los Guandules.
Los condenados cumplirán la pena en los centros de corrección y rehabilitación (CCR) de Najayo Mujeres y Najayo Hombres, en San Cristóbal. El tribunal también dispuso el pago de una indemnización de cinco millones de pesos a favor de la madre de la víctima, constituida en parte civil, como reparación por el daño causado.
El Ministerio Público, representado por la fiscal litigante Yelianny Polanco, adscrita al Departamento de Litigación Final del Distrito Nacional, presentó pruebas testimoniales, periciales, documentales y materiales que permitieron establecer la responsabilidad penal. La solicitud de pena máxima se sustentó en los maltratos reiterados y en las evidencias de que las lesiones no correspondían a un episodio aislado, sino a un patrón de violencia sistemática.
La investigación, realizada por la procuradora fiscal Topacio Suero Sierra, adscrita al Departamento de Crímenes y Delitos contra la Persona, determinó que la niña estaba bajo el cuidado de los procesados, quienes tenían el deber de protegerla. Durante julio y agosto de 2025, Coronado de la Cruz incurrió en actos de maltrato, mientras que Montero Medina, con conocimiento de la situación, no la denunció. El 16 de agosto de 2025, alrededor de las 6:30 de la tarde, la mujer solicitó la presencia de familiares en su residencia de la calle Respaldo Eugenio Perdomo, Los Guandules, debido a que la niña presentaba convulsiones; los familiares llamaron al 9-1-1. Una médico forense del Inacif certificó el fallecimiento y documentó los hallazgos del maltrato reiterado. La versión de Coronado de la Cruz no coincidió con los hallazgos forenses, lo que llevó al arresto de ambos.











