Las interrupciones en el servicio de energía eléctrica han vuelto a afectar a comunidades de Barahona, Pedernales, Bahoruco e Independencia, en momentos en que las altas temperaturas elevan la demanda de electricidad para el uso de abanicos, acondicionadores de aire y otros equipos destinados a mitigar el calor.
En los últimos días, las quejas de los usuarios se han multiplicado a través de programas de radio, redes sociales y organizaciones comunitarias ante las afectaciones que la falta de energía eléctrica provoca en las personas, sobre todo, en la salud en quienes tienen más edad por condiciones de salud de base como la hipertensión arterial.
Residentes de las comunidades de las provincias que conforman la zona Suroeste, reportan apagones de varias horas y variaciones de voltaje que, aseguran, afectan tanto a zonas urbanas como rurales de la región Enriquillo.
Los reclamos provienen de comunidades apartadas y de sectores céntricos de municipios de las cuatro provincias del Suroeste, donde los ciudadanos afirman que las interrupciones del servicio se registran con mayor frecuencia durante las horas de mayor demanda energética.
La inestabilidad del suministro también repercute en la actividad económica de pequeños negocios que dependen de la electricidad para desarrollar sus operaciones.
Propietarios de colmados, cafeterías, salones de belleza, barberías y otros establecimientos aseguran que los cortes reducen sus ingresos, ocasionan pérdidas de productos que requieren refrigeración y dificultan la prestación de servicios.
Las interrupciones ocurren en un período de elevadas temperaturas que ha incrementado el consumo de energía en los hogares de la región, mientras la Empresa Distribuidora de Electricidad del Sur (Edesur), no ofrece explosiones ni respuestas sobre la problemática.
En ese contexto, muchas familias recurren al uso de inversores y plantas eléctricas para mantener en funcionamiento equipos básicos, una alternativa que representa un gasto adicional para quienes tienen la capacidad económica de costearla.
La región Enriquillo ha enfrentado históricamente problemas relacionados con la estabilidad del servicio eléctrico.
Aunque en distintos períodos se anunciaron inversiones para fortalecer la red de distribución y disminuir las pérdidas técnicas y no técnicas, residentes sostienen que en las últimas semanas los apagones han vuelto a convertirse en una situación recurrente.
Comerciantes consultados indicaron que la falta de horarios definidos para las interrupciones dificulta la planificación de sus actividades y reduce la productividad de pequeños emprendimientos, cuyos propietarios deben asumir costos adicionales para garantizar la continuidad de sus operaciones.
A las dificultades económicas se suma la preocupación por la seguridad ciudadana.
Residentes consideran que la falta de iluminación en calles y sectores durante los apagones crea condiciones que podrían favorecer la ocurrencia de hechos delictivos, especialmente en comunidades donde el alumbrado público también resulta afectado.
Los usuarios esperan que la Empresa Distribuidora de Electricidad del Sur (Edesur) informe las causas de las interrupciones y adopte medidas que permitan restablecer la estabilidad del servicio, en una época del año en la que la demanda energética alcanza uno de sus niveles más altos debido a las condiciones climáticas..









