Decretos flexibilizan inversión extranjera y comercio; la diáspora observa el cambio
El gobierno cubano publicó una avalancha de decretos y leyes para implementar 176 reformas promercado, mientras Washington intensifica su presión con sanciones y bloqueo petrolero. La medida podría redefinir el modelo económico de la isla y tener implicaciones regionales.
En un giro inédito para la isla comunista, el presidente Miguel Díaz-Canel anunció en junio un paquete de 176 reformas a favor del libre mercado, aprobado rápidamente por el Parlamento. Desde el miércoles, el gobierno ha publicado decretos leyes y regulaciones que autorizan a empresas privadas a asociarse con capital extranjero, manejar cuentas en bancos del exterior y realizar importaciones y exportaciones sin intermediación estatal, marcando un quiebre con décadas de control estatal.
Las medidas buscan enfrentar una de las peores crisis económicas de Cuba, agravada por el bloqueo petrolero de Washington desde enero y una batería de sanciones contra dirigentes y empresas, incluyendo las anunciadas este jueves contra Fidel Ernesto Castro, nieto de Raúl Castro, y cinco entidades económicas y bancarias. Este contexto de máxima presión estadounidense obliga a La Habana a buscar oxígeno en el sector privado, que ya cuenta con más de 15,000 pequeñas y medianas empresas que emplean a más de un tercio de la población activa.
Los decretos también eliminan la obligación de contratar trabajadores cubanos a través de agencias estatales para inversionistas extranjeros, y flexibilizan los derechos de usufructo y uso de terrenos, permitiendo proyectos inmobiliarios e industriales de largo plazo. Según el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva Fraga, estas medidas ‘están dirigidas a flexibilizar mecanismos, eliminar autorizaciones administrativas que antes se requerían y facilitar el desempeño de los negocios en Cuba’.
Para la diáspora dominicana y los observadores internacionales, estas reformas representan una tendencia hacia la apertura económica en el Caribe, aunque condicionada por la geopolítica. Mientras tanto, la modernización de la empresa estatal cubana, que hasta hace poco representaba más del 80% de la economía, otorgándole ‘más autonomía operativa y financiera’, sugiere un intento de equilibrio entre control estatal y capital privado. Queda por ver si estas reformas son un paso hacia una economía mixta sostenible o un ajuste temporal ante la presión externa.











