El expresidente y candidato republicano apuesta por acelerar los centros de datos pese al rechazo ciudadano
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió en privado con el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, antes de rechazar públicamente nuevos controles a la inteligencia artificial. El encuentro, ocurrido durante la convención republicana en Dallas, Texas, revela tensiones entre el sector tecnológico y el Gobierno.
La reunión, informada por MS Now y confirmada por tres fuentes, tuvo lugar el jueves entre bastidores durante la convención nacional republicana en Dallas (Texas). Fue Altman quien solicitó la conversación, en un contexto de crecientes alertas dentro de la industria sobre los riesgos del rápido avance de los modelos de IA.
Este fin de semana, Altman respaldó el llamado de Dario Amodei, responsable de Anthropic, para que la industria adopte «un ritmo más lento» y permita que los mecanismos de seguridad avancen a la par de las capacidades tecnológicas. También apoyó la propuesta de Elon Musk, fundador de xAI, en una inusual coincidencia entre tres de los principales competidores del sector.
Dos días después del encuentro, Trump rechazó esas advertencias y denunció este lunes «una conspiración enfermiza» contra la inteligencia artificial y los centros de datos. «El único control o mecanismo de seguridad que necesita la IA es un presidente fuerte e inteligente (¡con un alto coeficiente intelectual!), ¡y Estados Unidos lo tiene de sobra!», escribió en Truth Social. El mandatario argumentó que su Administración «ha impedido que personas de la IA hagan cosas malas o potencialmente malas» y aseguró que el Gobierno ya dispone de un «enorme poder penal y regulatorio», por lo que considera innecesarios nuevos controles.
Trump también arremetió contra Amodei, a quien acusó de presentarse ahora como «un angelito perfecto», y advirtió a «teóricos de la conspiración, sediciosos, traidores y filtradores» que tengan cuidado. Insistió en que una mayor regulación podría beneficiar a China y poner en riesgo la ventaja tecnológica estadounidense. «Quien gane en la IA, gana», afirmó, comprometiéndose a acelerar la construcción de centros de datos y la producción energética necesaria.
El impulso a los centros de datos contrasta con su baja popularidad entre los estadounidenses. Una encuesta de Gallup de mayo reveló que el 71% se opone a su construcción en su comunidad, incluido un 48% que las rechaza firmemente, mientras que apenas una cuarta parte las respalda. Las principales preocupaciones son el elevado consumo de electricidad y agua, el impacto ambiental y el posible aumento de las tarifas energéticas.












