
El caso de Juan Carlos Ávila Espaillat evidencia el fenómeno del reclutamiento engañoso y la diáspora en conflictos
Juan Carlos Ávila Espaillat, dominicano que combate en las filas rusas en Ucrania, anunció su ascenso a coronel, mientras crecen las denuncias por reclutamiento bajo engaño y las repatriaciones gestionadas por la Cancillería.
El dominicano Juan Carlos Ávila Espaillat, quien combate en el ejército ruso en la guerra con Ucrania, anunció en sus redes sociales su ascenso a coronel. “Yo no sé si le dije que subí de rango; ahora soy coronel. No como esos coroneles abusadores que hay en mi natal Higüey; yo soy un coronel honesto”, afirmó en un video publicado en Instagram, vistiendo camuflaje en medio de la nieve.
En su relato, Ávila Espaillat señaló que “rango es lo que más hay aquí y mucho frío también”, y explicó que se encuentra en el frente junto a otros criollos que supuestamente fueron contratados como técnicos, pero que al llegar a Rusia fueron ingresados a la milicia. Su forma de narrar la vida en el frente, incluso en medio de tiroteos, ha captado la atención del público por lo inusual.
Semanas antes, el combatiente había informado que resultó herido y luego publicó imágenes de su regreso al combate tras ser dado de alta. Este tipo de testimonios individuales son poco comunes en zonas de guerra y han generado interés en redes.
El caso se enmarca en las denuncias de familiares de dominicanos en el conflicto, quienes acusan una supuesta negligencia del Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex) en las investigaciones y gestiones para repatriar a decenas de criollos reclutados bajo engaño. Esta semana, la Cancillería logró que cuatro dominicanos que estaban en Rusia retornaran al país tras escapar del Ejército ruso.












