Tres décadas de memoria y exigencia de justicia
La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) depositó una ofrenda floral este martes en conmemoración del trigésimo segundo aniversario de la desaparición del maestro Narciso González, conocido popularmente como “Narcisazo”. El acto tuvo lugar en la sede central de la academia, frente al busto erigido en su honor en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas.
La ceremonia fue encabezada por la vicerrectora de Extensión, Rosalía Sosa, quien estuvo acompañada de autoridades universitarias, docentes, estudiantes y representantes de diversos sectores de la sociedad civil. Todos los presentes coincidieron en resaltar el legado del destacado intelectual y defensor de los derechos humanos.
Durante su intervención, Sosa afirmó que la desaparición forzada constituye una de las violaciones más graves contra la dignidad humana. Señaló que este tipo de crímenes no solamente arrebatan la libertad y la vida de las víctimas, sino que buscan instaurar el miedo, el silencio y la impunidad como instrumentos de control social.
La vicerrectora calificó el acto de recordación como un ejercicio de justicia moral y de reafirmación democrática frente a las transgresiones de derechos fundamentales ocurridas en la historia nacional. Hizo un llamado a preservar la memoria histórica como mecanismo para evitar que hechos similares se repitan en el futuro.
Sosa recordó que el Estado dominicano fue declarado responsable internacionalmente por la violación de los derechos del profesor González, conforme a la sentencia dictada el 27 de febrero de 2012 por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Este fallo representó un hito en la lucha contra la impunidad de las desapariciones forzadas en el país.
Narciso González fue un reconocido educador, escritor y activista social que dejó una huella profunda en la comunidad universitaria. Su desaparición, ocurrida en 1994, continúa siendo un símbolo de la resistencia democrática y de la exigencia de verdad que mantiene viva la sociedad dominicana.
La UASD ha mantenido ininterrumpidamente esta tradición de homenaje durante más de tres décadas, reafirmando su compromiso institucional con la defensa de los derechos humanos y la preservación de la memoria colectiva del pueblo dominicano.










