
La reanudación hacia Cabo Haitiano marca un hito para la aviación comercial en
American Airlines reanudó este domingo sus vuelos a Haití con la llegada de un Boeing 737-800 desde Miami a Cabo Haitiano, dos años después de suspender operaciones por la violencia. La decisión se da en un contexto de crisis de seguridad y esfuerzos por normalizar el tráfico aéreo en el país caribeño.
El avión, un Boeing 737-800, aterrizó esta tarde en el aeropuerto de Cabo Haitiano, el segundo más grande de Haití después del de Puerto Príncipe y el único del país con operaciones internacionales, aunque reducidas. La reanudación ocurre dos años después de que la aerolínea suspendiera sus vuelos por la violencia en el país caribeño.
El Ministerio de Cultura y Comunicación de Haití indicó en un comunicado que la reanudación es fruto de los constantes esfuerzos del primer ministro Alix Didier Fils-Aimé por modernizar las infraestructuras del Aeropuerto Internacional de Cabo Haitiano, con el fin de facilitar la fluidez del tráfico aéreo en territorio haitiano con las principales aerolíneas internacionales.
American Airlines había suspendido sus vuelos a Haití en noviembre de 2024 luego de que una inspección en Miami a uno de sus aviones que había partido del aeropuerto internacional Toussaint Louverture, de Puerto Príncipe, revelara que el aparato había sido impactado por una bala al despegar de la capital haitiana, incidente que no dejó víctimas. Otros aviones de JetBlue y de la ya desaparecida Spirit Airlines también sufrieron percances similares, por lo cual la Administración Federal de Aviación (FAA) de EE. UU. prohibió los vuelos comerciales a Haití.
A Cabo Haitiano llegan algunos vuelos de República Dominicana y de otros países del Caribe, así como aviones que traen a ciudadanos deportados de Estados Unidos. El comunicado oficial añadió que varias aerolíneas extranjeras han iniciado gestiones ante las autoridades de Aviación Civil de Haití para obtener la autorización de operar vuelos entre Haití, Europa y otros países de las Américas. Haití, y en especial Puerto Príncipe, viven un prolongado periodo de violencia por la acción de bandas armadas que controlan la mayor parte de la capital y que han causado miles de muertos. Las bandas son combatidas por los organismos de seguridad haitianos y por la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), a la cual se sumó hace unos días un contingente de más de 2.000 militares de El Salvador que ayudan en la búsqueda de cuatro soldados de ese país que integraban esa fuerza multinacional y que están desaparecidos tras un ataque el 18 de octubre.










