Candidato opositor se inspira en Bukele y busca replicar su mano dura en el gigante sudamericano
El senador Flávio Bolsonaro, líder de la oposición en Brasil, anunció este domingo la creación de 500,000 nuevos cupos en las cárceles, tras reunirse con el ministro de Justicia de El Salvador, Gustavo Villatoro. La propuesta, que incluye penas de ocho años para ladrones de celulares, marca una tendencia regional hacia políticas de seguridad de línea dura.
En una entrevista realizada en São Paulo, Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), detalló su plan de gobierno que contempla la construcción de al menos cinco presidios federales de máxima seguridad, inspirados en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) de El Salvador. ‘Tenemos que abrir presidios. Hay pocos presos en Brasil. Tenemos que encarcelar a más, pero no lo conseguimos porque la legislación es frágil’, afirmó.
El candidato aseguró que su intención es encarcelar incluso a los ladrones de celulares, con penas mínimas de ocho años, y eliminar beneficios como la libertad condicional. ‘De esa forma el preso sabrá que tendrá que permanecer preso, que tendrá que pagar por los crímenes que cometió, y eso desincentivará a mucha gente a continuar practicando crímenes’, sostuvo.
Brasil cuenta con aproximadamente 965,000 reclusos, la tercera mayor población carcelaria del mundo, que crece a un ritmo del 3.3% anual. El sistema actual supera en 28% su capacidad, lo que genera condiciones de hacinamiento. Bolsonaro busca que los presos permanezcan incomunicados y que el Congreso apruebe leyes para evitar que las cárceles se conviertan en ‘escuelas del crimen’.
El senador elogió a Gustavo Villatoro, ministro de Justicia de El Salvador, a quien considera responsable de implementar ‘una de las mayores y más eficaces operaciones de rescate de la soberanía al devolver seguridad pública para la población salvadoreña’. Este encuentro refuerza la influencia de las políticas de Nayib Bukele en la región, que ahora llegan a Brasil.
La propuesta de Bolsonaro se suma a una tendencia en América Latina de adoptar medidas de seguridad de mano dura, como las implementadas en El Salvador. Para República Dominicana, esto representa un tema de análisis sobre el endurecimiento penal y su impacto en la diáspora y las relaciones internacionales, en un contexto donde la seguridad sigue siendo una prioridad para los ciudadanos.











