Informe del Observatorio del Clima revela que la vulnerabilidad golpea más a los pobres
Un estudio del Observatorio del Clima advierte que más del 80 % de los municipios brasileños presenta vulnerabilidad media, alta o muy alta a desastres climáticos. El análisis, basado en datos oficiales de la última década, expone cómo las desigualdades sociales amplifican el impacto de inundaciones y deslizamientos en el gigante sudamericano.
El Observatorio del Clima (OC), una red que agrupa a cerca de 130 organizaciones ecologistas, publicó esta semana un análisis que identifica alrededor de 4,500 municipios vulnerables entre los cerca de 5,500 que tiene Brasil. Esto significa que ocho de cada diez municipios del mayor país de Sudamérica presentan vulnerabilidad media, alta o muy alta a desastres climáticos como inundaciones y deslizamientos de tierra.
El informe detalla que 3,769 municipios, el 68 % del total, tienen riesgo medio, alto o muy alto de inundaciones, desbordamientos y crecidas. De ellos, 1,513 (27 %) están en riesgo alto o muy alto. Unos 2,256 municipios (41 %) se sitúan en nivel medio, mientras que cerca de 1,800 (32 %) presentan riesgo bajo. En cuanto a deslizamientos, 2,930 municipios (53 % del país) registran riesgo medio, alto o muy alto, y en 1,041 ciudades (19 %) el riesgo es alto o muy alto.
El estudio se basa en datos de los últimos diez años del Sistema de Informaciones y Análisis sobre Impactos de los Cambios Climáticos (Adapta Brasil), del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Para medir la vulnerabilidad, la plataforma cruza la exposición a eventos extremos con la capacidad adaptativa de cada ciudad, que depende de la renta, la infraestructura, el saneamiento, el drenaje, el transporte, la vivienda y el acceso a servicios públicos. Los riesgos se distribuyen de forma desigual: las inundaciones afectan sobre todo a la Amazonía, grandes cuencas y áreas urbanas; los deslizamientos, a las regiones serranas del sur y sureste y a parte del litoral noreste.
Salvador, en Bahía, es la capital con mayor riesgo combinado de inundaciones y deslizamientos, seguida por las amazónicas Belém, Manaos y Macapá. El noreste, la región más pobre de Brasil, concentra cinco de las diez capitales con mayor riesgo combinado: Salvador, Recife, Maceió, João Pessoa y Aracajú. El diagnóstico subraya que las poblaciones de menores ingresos suelen ocupar zonas más expuestas y disponen de menos recursos para recuperarse. Por eso, los especialistas citados por el OC insisten en que la adaptación debe integrarse en la planificación urbana, las políticas de vivienda, el saneamiento, la infraestructura y la protección civil, ya que las proyecciones de Adapta Brasil apuntan a un aumento de los riesgos.










