La embajadora dominicana advierte sobre la urgencia de seguridad y elecciones en Haití.
En la reunión ordinaria de la OEA de este jueves, la República Dominicana, mediante su embajadora alterna Ana Idalia Castellanos, elevó el tono al señalar que la crisis en Haití exige que la comunidad internacional pase de las palabras a los hechos, un llamado que marca la tendencia de la política exterior dominicana.
La posición dominicana en el ámbito interamericano volvió a centrarse en Haití. La embajadora alterna, Ana Idalia Castellanos, expresó que la situación del país vecino debe ser prioridad de primer orden para la OEA, y urgió a acelerar los esfuerzos internacionales ante lo que calificó como un «momento determinante» para la nación caribeña.
El discurso de Castellanos refleja una tendencia regional: la comunidad internacional reconoce que la seguridad y las elecciones creíbles en Haití son retos inseparables. La delegación dominicana, alineada con el secretario general de la OEA, insistió en que el fortalecimiento de la Policía Nacional haitiana y el despliegue efectivo de la fuerza antipandillas son pasos ineludibles, pero requieren recursos financieros, logística y personal real.
La diplomática fue tajante al afirmar que «los compromisos asumidos deben traducirse oportunamente en recursos, capacidades y acciones concretas», un mensaje que trasciende las fronteras dominicanas y resuena en la diáspora y en los organismos internacionales que siguen de cerca la evolución del conflicto haitiano.
En un contexto donde la inestabilidad en Haití tiene implicaciones para toda la región, República Dominicana reafirmó su disposición a colaborar en iniciativas serias y sostenibles, siempre bajo el respeto a su soberanía. La comunidad internacional observa si las palabras de la OEA se materializan en resultados tangibles sobre el terreno, una demanda que ya no admite más dilaciones.









