La historia de Krency García muestra cómo el talento dominicano triunfa en la diáspora
Krency García ‘El Prodigio’, originario de Cabrera, desafió a su padre y caminó kilómetros para estudiar música. Hoy, su trayectoria es un ejemplo de cómo la perseverancia lleva el merengue típico a escenarios internacionales.
Krency García, conocido como ‘El Prodigio’, nació en Media Gorra, un paraje de Cabrera, en la provincia María Trinidad Sánchez. Desde niño, el acordeón fue su gran pasión: ‘El acordeón fue el primer instrumento que comencé a tocar y con el que me identifiqué desde el inicio, como que tuve amor a primera vista, matrimonio y todo y boda’, recuerda entre risas. Su padre, amante del merengue típico, escuchaba en casa a El Ciego de Nagua, Tatico Henríquez y otros grandes del género.
A pesar de que su padre consideraba su talento ‘de nacimiento’ y no veía necesidad de estudios formales, el niño insistió en aprender. Con ocho años, se acercaba a la banda de música de Cabrera y suplicaba: ‘Papi, lléveme para allá que yo quiero aprender música’. La respuesta de su padre era contundente: ‘No, tú no tienes que estudiar música, lo tuyo es de nacimiento’.
La desobediencia del niño lo llevó a caminar nueve kilómetros diarios desde Media Gorra hasta Cabrera, después de la escuela, para estudiar solfeo y saxofón. ‘Yo llegaba de la escuela alrededor de la una de la tarde, dejaba la mochila, comía y volvía a salir’, explica. Esa disciplina se mantuvo al emigrar a Nueva York, donde ingresó a Liberty High School y continuó su formación musical, componiendo entre diez y quince merengues para 1994, influenciado por Juan Luis Guerra.
La historia de ‘El Prodigio’ resalta el valor de la diáspora dominicana, que lleva el merengue típico a nuevos públicos. Su carrera demuestra que el talento nacional, con esfuerzo y educación, puede trascender fronteras y convertirse en una tendencia global, preservando las raíces musicales del país.








