
El joven de 20 años destacaba en EE.UU. como estudiante y gerente de operaciones antes de ser ultimado
Saúl Gabriel García Santos, un dominicano de 20 años radicado en Savannah, Georgia, fue asesinado el 10 de octubre de 2026 tras una decisión laboral vinculada al despido de un empleado de la empresa de mudanzas donde era gerente de operaciones. Su madre, Jennis E. Santos, compartió con el perfil de un joven talentoso cuya vida quedó truncada.
Saúl Gabriel García Santos nació el 13 de junio de 2006 en Santo Domingo y desde temprana edad mostró una inteligencia y curiosidad que lo llevaron a destacar académicamente. Cursó la primaria en el Colegio María Inmaculada y la secundaria en el Instituto Tecnológico Salesiano (Itesa), donde recibió el mérito a la máxima distinción y la mayor calificación de su promoción. Posteriormente se trasladó a Estados Unidos para estudiar Logistics & Administration en Savannah Technical College, mientras trabajaba como gerente de operaciones en una empresa de mudanzas.
El 10 de octubre de 2026, su vida cambió trágicamente cuando fue asesinado en Savannah, Georgia. De acuerdo con el testimonio de su madre, Jennis E. Santos, el crimen estaría relacionado con el despido de un empleado de la empresa donde laboraba. El caso ha generado dolor en la comunidad dominicana en Estados Unidos y ha puesto de relieve la vulnerabilidad de los jóvenes migrantes que buscan construir un futuro lejos de su país.
La madre de Saúl lo describió como un hijo maravilloso, un hermano amoroso y un joven lleno de sueños y valores. Recordó anécdotas de su infancia, como cuando pronunció ‘mamá’ a los seis meses o empezó a caminar a los diez, y destacó su pasión por la tecnología, la robótica, las ventas y los automóviles, interés que compartía con su hermano Diego. Fue el primer nieto de Juana Manzueta, quien lo consideraba su compañero y confidente.
Para su familia, el legado de Saúl trasciende la tragedia. ‘Saúl fue mucho más que una víctima de un crimen terrible. Fue un hijo maravilloso, un hermano amoroso, un joven lleno de sueños, valores, aspiraciones y un futuro prometedor’, expresó su madre. Con su testimonio, buscan que la violencia que le arrebató la vida no opaque el recuerdo de los veinte años en los que iluminó a quienes lo conocieron.










